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Catálogos y galerías online

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Hace unas semanas, visitando la feria Almoneda, me sorprendió que más de la mitad de los anticuarios a los que pregunté por su web contestaron que no tenían o que no mostraban una galería fotográfica con las piezas disponibles; sin embargo, la mayoría se quejaba de que la feria estaba siendo “muy floja”.

Supongo que en algunos tipos de feria lo que se busca es la venta directa, como en una feria “de calle”, donde el cliente pasea y, si hay suerte, compra algo que le llama la atención. Por el contrario, en una feria especializada, el comprador puede estar interesado en comparar las diferentes piezas disponibes. Si consideramos que es imposible que todo el stock se muestre en un puesto o stand, entiendo que es ahí donde empieza el territorio de Internet.

Cuando preguntaba a alguno de los anticuarios anteriormente citados, era porque me había interesado alguna pieza de cerámica o alfarería que ofrecían; la respuesta habitual fue “tengo muchas más en el almacén”. Obviamente no puedo ir a todos los almacenes, cada uno en una parte de España, por lo que, en caso de querer ver más material, optaré exclusivamente por los que tenga cerca, en este caso Madrid.

Un proceso más lógico sería como sigue: veo una pieza, pongamos un cántaro de Calanda, que me parece interesante, pero no me quiero precipitar, así que me informo de la web del vendedor y, al día siguiente, recorro sus galerías fotográficas, que tendrán varias fotos de cada cerámica, sin escatimar detalles, así como una completa ficha con todas las características e historia de cada pieza. Considerando que ya he visto algunas piezas directamente en la feria o en la tienda, ya sé lo que puedo esperar del vendedor. Ahora sólo queda concretar el precio y la forma de envío.
Es habitual pensar que ciertas cosas no se pueden comprar por Internet, que la cerámica hay que tocarla, acariciarla y sentirla… Lo cierto es que si sabes lo que quieres comprar, lo puedes ver en una foto tanto como en un escaparate; yo mismo he comprado por Internet una pequeña pieza de un famoso ceramista catalán. Sabía lo que podía esperar por el precio y conocía su obra, por tanto, no me defraudó.

Esto mismo ocurre con los anticuarios “on-line” (en los que encontrar todo tipo de alfarería tradicional a buenos precios es cuestión de no tener prisa): se dirigen a un público especializado, ofrecen garantía de devolución del dinero y tienen un prestigio ganado a pulso con las opiniones de anteriores compradores. Este sistema, con algunos ajustes, sería perfectamente aplicable a la venta de cerámica, tanto a nivel particular como a través de una “Galería de arte cerámico on-line”, que sin duda llegará, como lo ha hecho ya en otros países.

Wladimir Vivas (Publicado en Revista Cerámica, Núm. 121, pág. 66)

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