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Cierre del Museo de Cerámica de Barcelona

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Vista de la fachada principal del Museo de Cerámica de Barcelona

Texto y fotos: Wladimir Vivas

El pasado día 3 de marzo cerró definitivamente sus puertas el Museo de Cerámica de Barcelona y comenzó el proceso de traslado de las colecciones al nuevo «Museu del Disseny» (Edificio HUB) en la Plaza de las Glòries de Barcelona. Este nuevo centro integrará las colecciones de cuatro museos: Arts Decoratives, Museu de Ceràmica, Museu Tèxtil i d’Indumentària y Gabinet de les Arts Gràfiques. La inauguración está prevista para la primavera del 2014.

Según la dirección del nuevo museo «El traslado de la colección de cerámica (…) comporta grandes mejoras en cuanto a los espacios y medios para la conservación y restauración de las piezas.» En los comunicados a la prensa, esta misma dirección habla de que estas colecciones se trasladarán al nuevo edificio, donde dispondrán de «2.000 metros cuadrados de salas de reserva, 3.500 metros de exhibición permanente, y más de 3.000 metros de exposición temporal». Evidentemente esto es la superficie completa, que deberán utilizar para las colecciones que actualmente albergan cuatro museos diferentes. Solamente el Museo de Cerámica tiene (tenía) unas 1.500 piezas en exposición permanente, por lo que, lógicamente, sólo se podrá mostrar una parte. En principio se contaba con poder mostrar una selección de 250 a 300 piezas, aunque la cantidad puede variar. Esto nos lleva a preguntarnos cómo se gestiona el aprovechamiento del espacio, ya que el edificio completo tiene unos 25.000 metros cuadrados, lo que parece indicar que más dos tercios del espacio estará destinado a otros usos no expositivos.

En cuanto a la cerámica contemporánea, la idea era mostrar sólo unos pocos «ejemplos», que serían Picasso, Miró, Artigas, Cumella y Aguadé. Hace unos días tuvo lugar la visita a Barcelona de Jacques Kaufmann, presidente de la Academia Internacional de la Cerámica (AIC/IAC), con motivo de la organización del congreso que esta institución celebrará en Barcelona en 2016. Durante su estancia en Barcelona, Kaufmann visitó el nuevo edificio y se entrevistó con su directora, Pilar Vélez. Después de esta entrevista parece que existe la posibilidad de que se amplíe la colección de cerámica contemporánea. Realmente sería sonrojante que se celebrara un congreso de la AIC justo después de guardar en cajas la colección de cerámica contemporánea.

De momento, lo que podemos decir es que el Museo de Cerámica de Barcelona, que era uno de los grandes museos de cerámica de Europa, ha cerrado sus puertas para siempre, y que la colección que se mostrará en el nuevo Museo del Diseño perderá totalmente la capacidad de ofrecer un proyecto museístico propio, ya que estará integrada en la sección de «Artes decorativas», que ocupara una de las cuatro plantas del nuevo edificio (bautizado por los barceloneses como la «grapadora»).

Desde el Museo de Cerámica de Barcelona, o mejor dicho, desde el «antiguo Museo de Cerámica de Barcelona», se están tratando de minimizar los daños, intentando que se aumenten las colecciones de cerámica expuestas en el espacio común; es de suponer que en los museos de Arts Decoratives, Tèxtil i d’Indumentària y Gabinet de les Arts Gràfiques estarán haciendo lo mismo. No deberíamos personalizar la cerámica el daño que esta política de unificación de museos puede hacer a la cultura, sino sumarla a la subida del IVA o a la nunca resuelta ley del mecenazgo para comprender que la cultura no está realmente en la agenda de los políticos.

En el caso del «Museu del Disseny» ya sabemos quien sale perdiendo si se mezclan política y cultura: Hace más de veinte años un gobierno proyecta un «megacentro», en una época de «vacas gordas» y auge del diseño; posteriormente cambia el gobierno y el nuevo se encuentra con un sobredimensionado proyecto, más estético que práctico; además, nos encontramos con una crisis económica mundial. Resultado, hay que ocupar un edificio, terminar un proyecto y ahorrar dinero, a ser posible antes de las elecciones y, mejor aún, si esto sirve para privatizar servicios (como el de restauración  por poner un ejemplo).

En definitiva, perdemos un museo que era un orgullo para Barcelona, sin que ceramistas, asociaciones, publicaciones o academias se hayan movilizado realmente en contra. Los políticos venderán ahora el ahorro que esto supone para los contribuyentes y los agentes culturales implicados en el proyecto insistirán en la modernidad del nuevo museo, pero las piezas que muestran la historia de nuestra cerámica estarán almacenadas en cajas, y seguirán así «durante muchísimos años», en palabras de quien conoce bien el tema.

Pero no hay que verlo todo en negativo: todavía nos quedan otros museos, las escuelas, los premios de cerámica, las ferias…, ¿durante cuánto tiempo? ¿tendremos que recordar (por enésima vez) el poema de Niemöller: «Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas, guardé silencio…» etc, etc?

Para que vayamos viendo los cambios, la página web de Museo de Cerámica de Barcelona se redirige ahora a la sección correspondiente dentro del nuevo museo Disseny Hub: www.dhub-bcn.cat/museu/museu-de-ceramica

Sala de cerámica contemporánea del Museo de Cerámica de Barcelona

Sala de cerámica de Cataluña del Museo de Cerámica de Barcelona

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2 comentarios

  1. pilar de la herran on

    Buenos días: En el Palacio Realde Pedralbes sigue la información del edificio que supuestamente alberga la cerámica y no lo han cambiado. Después de dar muchas vueltas por el jardín, al final fue un empleado el que me informó dónde lo han trasladado. ¿No pueden hacer publicidad en la puerta de dónde se encuentra actualmente? ¿No sigue además vigente una página web del museo en Pedralbes?
    Gracias
    Pilar de la Herran
    DNI 14853396L

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