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Madola

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Vista de la exposición de Madola

Durante todo el verano, del 8 de junio al 28 de septiembre, permanecerá instalada en el “Cementiri de Arenys de Mar” (Barcelona) la exposición al aire libre de las piezas de cerámica que Madola ha realizado como homenaje a Salvador Espriu.

Dar forma a la palabra: Madola y Arenys de Mar rinden homenaje a Salvador Espriu
Pilar Vélez

En el año 1967 Madola, una joven ceramista, llamaba decidida a la puerta de Salvador Espriu, poeta admirado, para pedirle, así de fàcil, si quería prologarle el catálogo de la su primera exposición en el Ateneu Barcelonès. Su deseo fue cumplido: “y he aquí que, casi sin darme cuenta, cumplo el encargo pensando que Madola continúa la mejor tradición de la cerámica catalana y que hay que contar desde ahora con su obra i su nombre”. Estas eran las palabras con que acababa el texto que Salvador Espriu le dedicó, y que hoy podemos considerar una verdadera premonición de lo que ha sido su proceso vital y artístico.

Permítanme, pues, ahora que haga un breve paréntesis antes de acercarnos a la exposición de Madola inspirada en el Llibre de Sinera, para esbozar brevemente su trayectoria. Hace años, hasta un siglo podemos contar, que comenzaron a romperse las fronteras entre las artes, un hecho polémico que trastornó a los sectores más tradicionales i académicos, pero extraordinariamente positivo desde la óptica creativa, por las múltiples posibilidades que se abrían a los verdaderos artistas dotados de sensibilidad, aptitudes plásticas y curiosidad por el gran número de caminos posibles que descubrían a su alcance.

De hecho, propiamente, no deberíamos referirnos a una realidad tan obvia como esta, dada justamente su obviedad. No obstante, ya entrado el siglo XXI, Madola y su obra nos ayudan a entender este hecho y a reafirmarlo en el ámbito que ella ha cultivado desde sus inicios: las artes de la tierra y el fuego, por llamarlas con la denominación que recibieron en este país justamente cuando se inició el mencionado giro.

La Escola Massana, la Escola del Treball y la Escola d’Arts i Oficis fueron la base de su formación. Josep Llorens Artigas (1892- 1980) y Antoni Cumella (1913-1985) dieron el salto y son referencia internacional: la cerámica ya no se asociava a la alfarería, sino al arte, y se hablaba de cerámica de arte, de una obra única, de una materia con muchas posibilidades, el gres, de una creación plástica y conceptual, sin olvidar unas técnicas y unos procedimientos al servicio del arte. Las formas pueden ser milenarias, el horno de leña también, pero la creatividad va más allá de la producción artesana.

Madola, imbuida de este mismo espíritu, ha dado todavía un paso más allá y se ha adentrado en los más diversos caminos de la expresión plástica, siempre con las tierras como fundamento matérico, inclinándose especialmente por el gres chamotado y los óxidos. Desde 1967 hasta ahora, el conocimiento técnico y histórico alcanzado –recordemos que se licenció en Bellas Artes en 1985 y en 2006 se doctoró con una tesis sobre “La influencia de Joan Miró en la cerámica contemporánea española”– y sus múltiples viajes le han hecho posible descubrir otras muchas culturas, otras maneras, el mundo oriental y la belleza de la desnudez, procedimientos antiguos y nuevos que, conjuntamente, le han permitido convertirse no sólo en ceramista, sino también en pintora, escultora, urbanizadora de espacios públicos –fuentes, muros, pavimentos–, y autora, por tanto, de piezas que caben entre les manos y, a la vez, de obras de carácter arquitectónico, grandes bloques cerámicos que pueden llegar a configurar todo un entorno. Hacer posible todo esto exige sensibilidad y dominio técnico, destreza y fuerza intelectual y vital.

Una mirada atrás, siempre enriquecedora, y proyectos futuros, sus retos, conforman una cadena, que nos lleva hasta hoy. A Madola le complace poder intervenir en el espacio público. El homenaje a Salvador Espriu es un trabajo de este tipo, en el centro mismo del Cementerio de Sinera donde reposa el poeta. Cuarenta piezas, tantas como poemas tiene el Llibre de Sinera. Poemas universales ceñidos a un entorno preciso, Sinera, pero que dicen mucho más y van mucho más allá de la pequeña patria, como ya advertía Josep M. Castellet en 1967 en su introducción a las Obres Completes. Unos versos nada cómodos, ásperos, que nos evocan la oscuridad y la muerte, que Madola ha leído y releído, y nos ofrece con su lenguaje con el cual da forma tanto a piezas medianas como a grandes piezas: Tierra, es decir, “…he mirado esta tierra, he mirado esta tierra.” (XXIV), es el mejor testimonio de lo dicho. La aridez y la aspereza de los poemas dialogan con la libertad expresiva de Madola y su tratamiento de los materiales. Espriu defendía la libertad, alcanzada a fuerza de dolor humano, y Madola, muchos años más tarde, en vez del jardín de los cinco árboles expone en el cementerio de Arenys/Sinera, que el poeta evoca tan a menudo en sus versos: “…el séquito de los cipreses tras el carro del sol que se va traqueteando por largos y secos caminos y hace, en tramontar, de la pequeña loma luz y lejanía del horizonte de poniente.” (XXXV) (trad. José Batlló). Llibre de Sinera ha titulado Madola la pieza que se refiere a ellos, fundamentada, como dice también el poeta en “unas pocas palabras desnudas”, dispuestas sobre el gres, como un antiguo testimonio escrito.

En definitiva, esta exposición, en sí misma una nueva creación de Madola, es a la vez, un homenaje del Arenys de Mar real a la Sinera creada por Espriu y a él mismo, a través de la mirada de una artista que pone énfasis en aquellos conceptos o palabras que más la han impresionado. Así, del último poema, subraya la frase “reposa en mi la luz y calmo ya la noche…”, es decir, la voz del “viejo tronco sobre la vieja mar” que habla por boca del poeta y toma forma en las manos de la artista. Medio siglo después de que Salvador Espriu escribiese estos versos, y justo cuarenta y seis años después de que una joven ceramista llamase a su puerta, Madola cierra el círculo homenajeando al poeta en su Sinera, justo en el entorno del cementerio escogido por él mismo para su reposo. Arenys de Mar rinde también de esta manera su homenaje a quien dotó a esta tierra de un valor simbólico universal.

Pilar Vélez
Miembro de la Reial Acadèmia Catalana de Belles Arts de Sant Jordi y de la Reial Acadèmia de Bones Lletres

Arenys de Mar, mayo de 2013.

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María Ángels Domingo Laplana, Madola, nació el 14 de febrero de 1944 en Barcelona, cursó estudios en las escuelas Massana (1960-1966), Escola del Treball (1966-1969) y en la Escuela de Artes y Oficios (1969). Se doctoró en Escultura por la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Barcelona con su tesis “La influencia de Joan Miró en la cerámica contemporánea española”.

Desde entonces ha realizado exposiciones en España y el extranjero, obteniendo premios como el de cerámica de Sotheby’s (Londres) o el de la Fundación Pilar y Joan Miró de Mallorca. Su obra está incluida en múltiples colecciones públicas y privadas, como las del Museu de Ceràmica, de Barcelona; Museo Nacional de Cerámica, de Valencia; Musée Ariana, de Ginebra; Keramion Museum, de Frechen (Alemania); Taipei Fine Arts Museum, de Taiwán; Fundació Pilar i Joan Miró, de Mallorca, o Art Contemporary Museum, de Nakatomi (Japón), entre otros.

Ha trabajado también en la realización de obras monumentales para espacios públicos en Barcelona, Santa Coloma de Cervelló, Tarragona, Manchester o el Icheon Park, de Corea del Sur.

Es miembro de la Academia Internacional de la cerámica con sede en Ginebra.

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Madola

 

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El cementerio municipal de Arenys de Mar es también conocido como cementerio de Sinera, desde que Salvador Espriu, invirtiendo las letras del nombre de la población barcelonesa, lo incluyera su obra El cementiri de Sinera. Emplazado frente al mar Mediterráneo, en lo alto del Cerro de la Piedad, es un ejemplo los característicos cementerios marinos mediterráneos.

Infoceramica agradece la colaboración prestada por Madola para la realización de este artículo.

El texto, anteriormente publicado en el catálogo editado con motivo de la exposición, se reproduce con el permiso expreso  de la propia artista y se utiliza exclusivamente para la promoción de esta exposición.  Asimismo, las fotografía han sido aportadas también por Madola.

 

 Texto biográfico: Wladimir Vivas

 

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