Escola de Cerámica de la Bisbal - Cursos de Verano - Fang Cuit 2019

El arte cerámico del Hermano Thomas

0

Pieza de cerámica de Thomas Bezançon

Thomas Bezanson, más conocido como Hermano Thomas, ya que fue miembro de una orden religiosa, fue uno de esos ceramistas pulcros, muy estrictos con los resultados, ya que consideraba sus cerámicas como reflejo de su sentido artístico e incluso de su espiritualidad, por lo que no debía haber nada que no proviniera de su intención. Consideraba importante el resultado, siendo los procesos solo medios de conseguirlo.

Que un monje benedictino y artista sea una persona espiritual no es difícil de entender. Al Hermano Thomas esta espiritualidad le guió tanto en la vida como en el arte, llevándole por la senda de la cerámica rigurosa, aunque llena de sentimiento, realizada desde el conocimiento profundo de la técnica, pero sin considerar ésta como un fin.

Wladimir Vivas

——————————————————————————————————————————————————–

La belleza de la forma: El arte cerámico del Hermano Thomas

por Tess Mattern

Artículo publicado en el catálogo de la exposición del mismo título en Pucker Gallery

“No somos seres materiales en un viaje espiritual, sino seres espirituales en un viaje material”
Brother Thomas

El chawan (cuenco para el té) es, entre las formas cerámicas, particularmente venerado. En Japón, China y Corea, una variedad de tipos de chawan acompañan y complementan las ceremonias del té, desde los más refinados a los más sencillos. Cuando el Hermano Thomas Bezançon (1929-2007) visitó Japón por vez primera, en 1978, se maravilló del profundo respeto que el pueblo japonés mostraba hacia los cuencos para el té. Como ceramista en gran parte autodidacta, que ha vivido en el aislamiento de Weston Priory (una comunidad monástica localizada en Weston, Vermont, Estados Unidos) durante alrededor de 25 años, este objeto simbólico le ofreció una puerta a la cultura japonesa, e influyó profundamente en su obra cerámica. El Hermano Thomas quedó impresionado por una cultura que “estaba en sintonía con lo que era bello y lo introducía en sus vidas” y consideraba su viaje una “gran experiencia contemplativa”.

Hoy, 35 años después de su viaje a Asia, los cuencos de té creados por el Hermano Thomas son apreciados junto a los chawan de los maestros japoneses como objetos de gran valor artístico. No es extraño. Incluso el más bello de los cuencos de té tiene su humilde origen en un humilde trozo de barro, y el Hermano Thomas era un hombre humilde que creó lo sublime de lo cotidiano. Entre los dedos del Hermano Thomas, una pella de arcilla podía ser aplastada, conformada y transformada en un objeto de desconcertante belleza.

Aparte de esto, también desarrolló una increible variedad de esmaltes llenos de color. Aunque invisibles para la mayoría, él veía posibilidades ocultas bajo la fachada de lo corriente, y conseguía que afloraran, nuestras vidas se han enriquecido con su obra reveladora y estos magníficos actos de metamorfosis.

Esta transformación del barro en cuencos de té tienen una evidencia totalmente tangible, podemos sostener el resultado entre nuestras manos, contemplar su forma y su esmalte, e incluso experimentar la sensación que produce en nuestros labios cuando bebemos el té. Menos tangible, pero sin duda presente en la obra del Hermano Thomas, es el otro cambio: la evolución del artista a través del acto de creación. Sostener un chawan del Hermano Thomas es sostener la encarnación física del viaje interior de un hombre, a través del barro. Frente a una cerámica del Hermano Thomas experimentamos una sensación de asombro inexplicable si la consideramos simplemente como un objeto físico. También existe una belleza inmaterial que rodea el espacio en torno a la pieza. Sólo es posible atribuir este sentimiento trascendental al espíritu del artista en el acto de realización, desde el principio hasta el final de cada pieza.

Esta exposición celebra el viaje de autoexploración del Hermano Thomas, que se concreta en sus formas más emblemáticas. A través de cuencos para el té, cantimploras, platos, cálices, jarrones y “Huevos del milenio” (*), se evidencia la búsqueda del Hermano Thomas por lo que es puro y verdadero. Habitualmente, en esta búsqueda de la perfección, el 90 por 100 de sus creaciones son destruidas por el martillo. Aunque algunos lamenten esta pérdida, las obras que quedan después de pasar el escrutinio de Thomas son sin duda las mejores.

A pesar de su variedad, la marca del Hermano Thomas es reconocible por su sentido de la totalidad y pureza de visión. Cada cerámica sobresale tanto por la decisiones tomadas por Thomas como gracias a las transformaciones ocurridas en el horno. Es especialmente maravilloso fijarnos en formas tan diferentes como los “huevos del milenio” y un jarrón de estilo tradicional, y comprobar que ambos permanecen fieles a la esencia del artista. Pero sin duda, a través de ambas formas el Hermano Thomas se muestra a si mismo, se da a entender en toda su complejidad. Descubrió la belleza en el mundo que le rodeaba y no se puso límites mientras buscaba la belleza dentro de si.

En una ocasión escribió uno de sus sabios adagios: “la habilidad y el arte no son la misma cosa, y la única medida del arte es el asombro”. El Hermano Thomas aspiró a disipar la simplificación omnipresente del arte como una simple maestría técnica. Es evidente que un gran control sobre el material nunca puede significar en si mismo la totalidad de la obra. Más que emerger de una idea técnica, la cerámica del Hermano Thomas surge desde la creatividad, el amor y la libertad de espíritu. A través de su obra compartía su “yo” más profundo, y fijarse de forma prioritaria en sus conocimientos y materiales es limitarlo, ya que ambos fueros simplemente vehículos para llevar su arte a un plano visual.

Sin embargo, Thomas también sabía que el arte requiere gran habilidad, a pesar de que no surge exclusivamente de ella. La breve referencia a su talento con el barro y la química de esmaltes destaca el papel que esta maestría técnica tiene en su obra. Dado que utilizaba un material tan exigente como la porcelana, tener un conocimiento profundo de sus características era vital para el proceso creativo del Hermano Thomas. Muchas de sus formas más grandes —Jarrones “Corazón”, Jarrones altos o “Huevos del milenio”— están construidas con churros. Para otros ceramistas familiarizados con los desafíos de trabajar en porcelana, esto puede parecer increíble, ya que este tipo de pasta no se presta a trabajar con churros como si lo hace el gres.

Sin embargo, con el tiempo y aumentando su percepción, el Hermano Thomas aprendió a dominar la rebelde porcelana hasta conseguir formas cada vez más atrevidas y técnicamente desafiantes, que otros no intentarían. En algunas piezas el borde del vaso se extiende en un perfecto ángulo de noventa grados, que en manos de otros ceramistas es fácil que se derrumbara. En otras piezas el fino cuello toma una elegante forma cónica, aunque se podría haber dudado en dar un cambio tan acusado a la silueta. En las piezas en forma de corazón, toda esta abultada forma descansa sobre una pequeña base, que es solo una fracción del diámetro. Estos desafíos son dignos de mención, pero no tendrían sentido sin la visión subyacente del artista. El Hermano Thomas tuvo que encontrar soluciones técnicas como medio para llegar a un resultado, convertir su impulso artístico interior en objetos físicos.

Al limitar la exposición a una gama limitada de formas, podemos apreciar no solo la validez de estas, sino también los matices de sus esmaltes y decoración que utiliza en ellas con la idea de “piezas únicas”. El esmalte elegido para una pieza tiene la capacidad de transformarla completamente, algo que se hace más evidente si comparamos diferentes obras que comparten la misma forma. Para el Hermano Thomas la elección del esmalte era tanto una decisión instintiva como una oportunidad para la experimentación. Era muy consciente de que los grandes aciertos estéticos solo son posibles con un componente de riesgo, y que la evolución como artista requiere de una constante búsqueda de nuevos medios de expresión. Con muchos esmaltes el hermano Thomas se aventuró en el campo de las cerámicas arriesgadas y desconocidas hasta llegar a unos resultados de elementos impredecibles, en un esfuerzo por lograr algunas dotadas de gran belleza. Al entrar en una habitación llena de piezas del Hermano Thomas no es posible creer que esta variedad se deba a un solo artista.

En ocasiones, el Hermano Thomas utilizaba moldes de presión para crear piezas de formas iguales, que posteriormente alteraba utilizando el color, añadiendo partes extra o sutiles transformaciones. Sus formas de “cantimplora” —cuadradas o redondas— se hacían de esta manera. A pesar del uso de moldes para crear piezas iguales, éstas son cualquier cosa menos homogéneas. La pieza esmaltada con “night sky blue” (azul cielo nocturno) es rica, profunda y opulenta; A su lado, la esmaltada con “Peach Bloom glaze” (esmalte flor de melocotón) es sutil, con un delicado surgir del rojo; en la última de estas tres “cantimploras” se uso un esmalte “kairagi”, en una obra terrosa y moderna, con bandas verticales que recorren sus laterales (Véanse fotos). En otra pieza de forma similar se transforma y se presiona hacia adentro dejando que el esmalte de cenizas de abeto y la textura de la superficie jueguen entre ellos.

Este tercer homenaje a la extraordinaria cerámica del Hermano Thomas abarca la variedad y riqueza de su trabajo y su espíritu, los cuales perviven a través de su obra y el legado de laBrother Thomas Fellowship Fund. En colaboración con la Galería Pucker y la “Boston Foundation”, esta organización fue establecida por el artista en 2007, después de que le diagnosticaran cáncer de estómago, y sirve para apoyar a los artistas del área de Boston mediante la concesión de becas bianuales. Dado que Thomas creía que todos los artistas estaban interconectados por la creatividad, independientemente de la forma de expresión de su arte, era importante para él que esta beca fuera “incluyente”, que beneficiara a todo tipo de artistas. Compositores, poetas, cineastas, joyeros, ceramistas, artistas visuales o teatrales, todos se han beneficiado de este generoso gesto final. Esta fundación queda, junto a la obra del Hermano Thomas, como otro gran acto de belleza.

——————————————————————————————————————————————————–

Tess Mattern es la Directora de promoción y publicaciones de la Pucker Gallery. Estudió Artes, Diseño Gráfico, e Historia del Arte en la Universidad de Boston. Tess Mattern tiene un profundo aprecio por la cerámica del Hermano Thomas, especialmente después de un reciente intento de tornear porcelana.

——————————————————————————————————————————————————–

Hermano Thomas

——————————————————————————————————————————————————–

Este texto es la traducción de la introducción escrita con motivo de la exposición del Hermano Thomas que se celebró en la Galería Pucker del 31 de agosto al 6 de octubre de 2013.

Se prohíbe el uso de texto y fotos, que están reproducidas por Infoceramica con permiso de los autores exclusivamente para la promoción del artista, la galería y la exposición citadas. La foto del cuenco azul: ©KeithMcWilliams.com

Infoceramica agradece la colaboración de Tess Mattern y a la Galería Pucker para la realización de este artículo. Las fotografías han sido escogidas entre las enviadas por la propia galería.

——————————————————————————————————————————————————–

Print Friendly

Otras entradas de la misma categoría en Infocerámica:

Responder