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International School of Ceramics in Tuscany

Exposición de Alberto Hernández en Colonia (Alemania)

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Pieza de pintura cerámica de Alberto Hernández

Alberto Hernández

 

De nuevo podemos ver los cuadros de Alberto Hernández en Colonia, en la exposición “Señales de vida” (Lebenzeichen) que tiene lugar hasta el 10 de enero de 2015 en la galería 100 kubik.

Texto: Dr. Carmen González-Borrás

Desde su gran exposición en el Museum für Angewandte Kunst de esta ciudad en 2006, que tuvo lugar gracias a la colaboración del Ministerio de Cultura español y que recogía los últimos 10 años de su producción, los cuadros de Hernández se han podido ver periódicamente en la galería 100 kubik, siendo ésta su tercera exposición individual.

La obra de Alberto Hernández es especialmente singular porque las superficies que consigue no son las que habitualmente conocemos del lenguaje cerámico, ya que desde hace algo más de treinta años, el artista se dedica a investigar los procedimientos cerámicos para crear sus pinturas. A menudo ha tenido que inventar las técnicas que necesitaba para obtener esos resultados de los que sentirse satisfecho y que se acoplaran a su carácter y a su manera de entender la cerámica, ya que el suyo es un trabajo con mucha implicación personal.

Por eso, necesitaba de unos condicionantes como eran la presión de los elementos: por un lado, el tiempo de ejecución muy limitado que impidiera la reflexión y propiciara la espontaneidad del trazo y, por otro lado, el contacto con el fuego directo que añadía al poder de reducción de la llama directa el contraste brusco de la temperatura al bajar repentinamente desde los 1000 °C a los cero grados al contactar con el agua.

Todo este proceso rodado en su día en el documental “Pintando con fuego” muestra la adaptación que Hernández ha hecho de la técnica rakú en su trabajo, al añadirle un paso intermedio: el contacto directo con las llamas para obtener el resultado pictórico. Con este procedimiento ha conseguido Hernández realizar cuadros de gran tamaño en una sola pieza. Conocidos son sus “somieres”, cuadros realizados a partir de un somier metálico al que le ha incrustado la arcilla en sus huecos para obtener una superficie sobre la que pintar y ha calentado hasta obtener la temperatura deseada.

Con su proceder, Hernández revolucionaba la cerámica al liberarla de su formato, siempre condicionado al tamaño de los hornos disponibles o condenada a la fragmentación. Alberto Hernández ha construido sus hornos a partir del tamaño de los cuadros que quería obtener y no al contrario. Para los somieres, la superficie pictórica la deposita en una plataforma excavada en la tierra y tapa ésta con una caja forrada de fibra refractaria a la que le aplicaba varios quemadores y hacerla así capaz de alcanzar la temperatura deseada. Después retira esta “tapadera-horno” por medio de un sistema de poleas y se enfrenta entonces a crear los efectos de su pintura en el contacto con la llama directa. Naturalmente al aumentar las dimensiones de la superficie pictórica crece también la superficie del fuego, convirtiéndose todo ello en un proceso de gran exigencia física.

La obra actual de Alberto Hernández avanza en su expresividad y presenta algunas novedades técnicas. Por primera vez hay una presencia de la tridimensionalidad en la pintura y del movimiento de las formas. Pero esta tridimensionalidad que alcanzan los trazos no se debe a formas modeladas de la superficie, sino al empleo de un esmalte de dilatación que aplica con el pincel y que crece por el efecto de la temperatura. Esto, que ya se empezó a ver en algunos trabajos del 2010, ha llegado ahora a un punto nuevo, al aplicar bajo este esmalte de dilatación una base de esmalte muy fundente que permite que la masa de dilatación pueda moverse de su sitio y “deslizarse” por la superficie del cuadro creando un desplazamiento de las formas y efectos espectaculares. “Es un nuevo camino para mí que no ha hecho más que empezar, pero con el que creo que voy a tener que ocuparme en los próximos años” relata el artista.

Sus nuevas pinturas cambian el proceso de trabajo, introduciendo las placas varias veces en el horno para que sus formas se desplacen cada vez de una manera diferente hasta alcanzar la posición deseada por el artista. Se trata de nuevo de un proceso inventado, no convencional que le permite a Hernández conseguir resultados desconocidos y superficies interesantes que otros medios pictóricos no alcanzan. La cerámica es para él ese campo lleno de infinitas posibilidades artísticas que permite que un pintor exprese su mundo personal con un material singular que necesita un gran espacio de investigación y exige un tiempo mayor de experimentación, pero que es capaz de descubrir nuevos caminos para el Arte.

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100 kubik – Raum für spanische Kunst
Mohren Str. 21
50670 Köln
Alemania

Tel. +49 (0) 221-94645991

Email: info@100kubik.de

Web: www.100kubik.de

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Información:

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Se prohíbe el uso de texto y las imágenes de este artículo, que se publican en Infoceramica, con permiso del autor o sus representantes, exclusivamente para la promoción de la exposición, queda prohibida su reproducción sin permiso expreso. Infoceramica agradece a Carmen González-Borràs el envío de material y fotografías.

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