CERAMIBA 2019 - Feria-Concurso Internacional de Cerámica Artística

Exposición de Shozo Michikawa y Zsolt Jozsef Simon en Bruselas

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Vista de la exposición de Shozo Michikawa en la Galería Puls, de Bruselas

Desde el 28 de febrero y hasta el 11 de abril la galería Puls, de Bruselas, ofrece la exposición conjunta de dos importantes ceramistas: el japonés Shozo Michikawa y el húngaro Zsolt Jozsef Simon. Como siempre, la directora de esta galería, Annette Sloth está muy atenta a los nombres que más suenan en el panorama internacional.

Shozo Michikawa. En una cultura, la japonesa, en la que la cerámica es una de las más altas formas de expresión artística, Shozo Michikawa está considerado como un maestro contemporáneo. Michikawa nació en 1953 en la isla de Hokkaido. Desde finales de los setenta Michikawa se dedica a la cerámica, la elección del sitió en el que instaló su taller es muy significativa, ya que Seto es uno de los seis “hornos antiguos” de Japón.

En ocasiones se ha dicho que el comienzo tardío de Michikawa en la cerámica , cuando tenía cerca de treinta años, ha dado un enfoque propio a su arte. Después de todo, otros ceramistas de la región procedían en su mayoría de familias que habían sido alfareros desde decenas de generaciones. Pero eso no quiere decir que su obra surga sin la tradición. De hecho, su cerámica está marcada por la contemplación y la meditación, tan características de las artes japonesas.

Sus piezas facetas y retorcidas se hacen al torno, aunque no de la forma habitual. Esta obra rebosa de detalles escultóricos e incrustaciones (a menudo parecen modeladas, más que realizadas al torno). Aunque sus técnicas son diversas y el sentido de sus piezas profundamente escultórico, Michikawa siempre se esfuerza por crear piezas funcionales. Él mismo declara: “no importa cómo cambian los estilos, siempre insisto en la creación de piezas que se puedan utilizar. La cerámica era originalmente una parte integral de la vida de las personas.”

Es tentador comparar su trabajo con el haiku. En comparación con la poesía en lenguas romances o germánicas, que se caracteriza por la métrica silábica, los versos japoneses se miden por unidades de sonido. Un poema haiku tradicional consiste precisamente en 17 unidades de sonido en tres frases de cinco, siete y cinco unidades. En lugar de utilizar ideogramas, Michikawa utiliza arcilla y esmalte, fusionando la espiritualidad y energía poética palpable en su trabajo, al tiempo que atrapa la filosofía japonesa de lo efímero y la estética de Wabi Sabi, fundada en la aceptación de la transitoriedad de todas las cosas. Este trabajo tiene una actitud reverencial hacia la naturaleza y el tiempo; venera las rocas, los árboles y el paso de las estaciones: la belleza natural de la Tierra.

Cada pieza es un haiku que destila Como haikus que condensa emociones clásicas y contemporáneas.

Shozo Michikawa

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Zsolt Jozsef Simon es un ceramista húngaro que necesita, literal y figuradamente, crear movimiento para ayudar a sus materiales a encontrar su forma natural con el fin de crear sus esculturas. No debemos cometer el error de pensar que el hecho de haber terminado su grado académico como diseñador de porcelana apenas en 2006 le hace ser como el “pardillo” de la clase, ya que su obra tiene garantizado un gran impacto.

Los visitantes de la galería pueden pensar que están en un museo de historia natural o de biología extraterrestre, pero el trabajo de Zsolt no es ninguna broma. Recién graduado, ya ganó un premio en su primera presentación a la prestigiosa Bienal Internacional de Cerámica de Corea. Su trabajo ha conseguido la aclamación de la crítica, tanto por su ideas, sus exploraciones filosóficas y también por su habilidad técnica, que parecen avanzar en cada nueva exposición. La técnica que emplea Simon es un desarrollo avanzado de los moldes por colada, dejando que la barbotina escape entre las piezas del molde de forma deliberada. Esto le permite crear fascinantes –algunos incluso dirían de otro mundo– efectos entre el interior y el exterior de los objetos. El dominio de las técnicas y del material es tal que ya tiene visualizado el resultado antes de iniciar el proceso; sin embargo, esto no significa que el resultado no le depare sorpresas al abrir el horno.

Es fácil pensar en sus piezas blancas como una suerte de esqueletos paleontológicos, restos de plantas y animales que, aunque nunca existieron, parecen estar ligados a nuestra Tierra por algún tipo de rápido proceso evolutivo. ¿Darwin se está volviendo loco o es que los conocimientos sobre el funcionamiento de la evolución, y por tanto de la vida en la Tierra, puede cambiar? En cierto modo, Simon crea formas naturales que nunca han existido, pero que nos obligan a pensar en todas las formas de vida y cómo se mueven a través del tiempo y el espacio.

Zsolt Jozsef Simon

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Puls Ceramics – Annette Sloth
Edelknaapstraat 19
19 rue du Page (Châtelain)
B-1050 Brussels – Bélgica

Tel. +32 494 83 60 55

Email: mail@pulsceramics.com

Web: www.pulsceramics.com

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Se prohíbe el uso de texto y las imágenes de este artículo, que se publican en Infoceramica, exclusivamente para la promoción de la exposición, queda prohibida su reproducción sin permiso expreso. Infoceramica agradece a la Galería Puls, de Bruselas, el permiso para reproducir las fotografías. Todas las fotos: © Puls Ceramics

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