Obituario de Peter Rushforth (1920-2015)

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Foto èrsonal de Peter Rushforth

El ceramista australiano Peter Rushforth falleció el pasado 22 de julio en Katoomba (NSW), fue uno de los ceramistas más influyentes en Australia, tanto por su labor como profesor como por su trabajo, con el que popularizó la cerámica oriental, especialmente la japonesa.

Cuando se repasa la trayectoria de alguien que fallece a avanzada edad, es normal quedar sorprendido por las numerosas vidas que puede tener quien se entrega con pasión a vivirlas. En el caso de Peter Rushforth queda además la sensación de que es una vida bien aprovechada, ya que da la impresión de que supo llenar cada momento, tanto los buenos como los malos. En 2013 se celebró en la galería Ervin, de Sydney (Australia), la exposición All Fired Up: Peter Rushforth, que fue la última gran exposición de su trabajo y que sirvió para homenajear en vida a uno de los más importantes ceramistas de Australia. La comisaria de esta muestra, Natalie Wilson, escribió un espléndido texto del que ofrecemos algunos extractos:

«A lo largo de la carrera de Peter Rushfoth la casualidad ha sido una compañía constante. Desde sus años de juventud a la orilla del mar hasta la idílica vida que junto a su mujer Bobby crearon en el tranquilo enclave de Shipley, en Blue Mountains, al oeste de Sydney. La elección de Rushforth por la cerámica, y en particular su preferencia por la naturaleza caprichosa de las cocciones de leña, fue, en cierto modo, un desafío audaz a la naturaleza voluble de lo que llamamos el destino.»

«Nacido en 1920, Rushforth recuerda con cariño una infancia llena de calidez y amor; sin embargo, la desaparición de su padre después de un problemático regreso de los campos de batalla de la Gran Guerra, dejó al joven con un permanente sentido de la responsabilidad hacía su madre Phyllis y su hermana Judy. A la edad de catorce años, a raíz de la muerte de su querida madre, se vio obligado a abandonar la escuela secundaria después de tan sólo un año y aceptar un empleo como aprendiz en la empresa Fox Films. En su tiempo libre, el adolescente pasaba el tiempo leyendo en la biblioteca local, tratando de compensar la falta de una educación formal.»

«Cuando Rushforth se alistó en la Octava División al comienzo de la II Guerra Mundial, sus conocimientos como mecanógrafo y su dominio del lenguaje se llevaron, inesperadamente, primero a un puesto en el cuartel general, en Darwin, y posteriormente en Singapur, lejos del frente. Sin embargo, cuando Singapur calló, en febrero de 1942, su captura y posterior internamiento en el campo de prisioneros de Changi marcó otro inesperado giro. Rushforth, en conversación con Christina Wilcox para la película documental Playing with clay (2010), contó sus experiencias como prisionero de guerra: —Changi fue el centro principal, en el que se podía estudiar, mientras que en otros campos la vida era demasiado dura y la supervivencia era lo único importante. Pero Changi tenía una escuela, una biblioteca maravillosa, por lo que allí había otra posibilidad—. Rushforth aprovechó esa oportunidad y se esforzó por ampliar sus conocimientos, discutiendo de filosofía con otros internos y explorando una creatividad que nunca había explotado lo suficiente, tallando piezas de ajedrez y dibujando: —Durante la guerra planificamos Utopías—.» (Los campos de prisioneros de Changi y sus «satélites» fueron los encargado de construir la línea férrea de Burma, donde murieron miles de prisioneros de guerra, constituyendo uno de los más graves crímenes de guerra del ejercito japonés, esta línea ferrea se popularizó por el famoso «Puente sobre el río Kwai». —N. del T.)

«Después de la guerra se estableció en Melbourne, y resolvió cumplir con el deseo de «tratar de transformar el mundo y crear algo mejor». Se matriculó en un curso de artes en el Melbourne Technical College (ahora RMIT) bajo el Plan de Formación de Reconstrucción de la Commonwealth, dedicando cuatro noches a la semana tomando clases de escultura y dibujo. La casualidad le llevó a Allan Lowe, un ceramista influido por el gres chino de alta temperatura, y el resto es historia.»

«Como la mayoría de los ceramistas de Australia, Lowe estaba trabajando en baja temperatura, pero el deseo de Rushforth de descubrir los secretos del gres chino y japonés, que había visto en las colecciones de la Galería Nacional de Victoria, requería unos conocimientos aún no disponibles en Australia.Gracias a su conocimiento del libro The Potter’s Book, del inglés Bernard Leach, comenzó un compromiso de por vida con la experimentación y el dominio de la producción de cerámica de gres, que abarcaba una creencia fundamental en la importancia central de la belleza y la funcionalidad de su trabajo. Construyó un taller y un horno de gasoil en un terreno que había comprado en Ferntree Gully y comenzó a perfeccionar sus habilidades al torno, descubriendo los matices sutiles, las texturas y los colores del gres. Como no había empresas en Australia que proporcionaran arcillas capaces de resistir altas temperaturas, Rushforth comenzó a experimentar con materiales de la zona a adquirir conocimientos, en gran medida a través del sistema de prueba y error.»

«Cuando terminó sus estudios en Melbourne, Rushforth regresó a Sydney y, en 1950, comenzó a asistir a las clases de escultura de Lynden Dadswell, en el East Sydney Technical College (ESTC, ahora la Escuela Nacional de Arte). Fue durante este período cuando comenzó su carrera docente y, por casualidad, conoció a su futura esposa Bobbie Roberts, una enfermera del Hospital Concord Repatriación, donde daba clases de cerámica a los militares repatriados. En 1951 se casaron y se mudaron a Beecroft, donde Rushforth construyó su primer horno de leña. Ese año se convirtió en el primer maestro titular de cerámica en el ESTC y, durante las siguientes tres décadas, junto con Mollie Douglas, Col Levy, Shigeo Shiga y muchos otros, Rushforth estableció uno de los programas de cerámica más respetados de Australia. De este grupo de profesores surgió la Potter’s Society of Australia, que se creó en 1956 y de la que Rushforth fue su primer presidente.»

Natalie Wilson continúa en su texto hablando sobre la influencia que Peter Rushforth tuvo sobre varias generaciones de ceramistas en Australia, y de cómo una estancia de tan solo cinco meses en Japón, durante el año 1965, supuso una gran influencia en su propia obra. Durante esos meses trabajó junto a alfareros tradicionales en la localidad de Koishiwara, en Kyushu, y estudió en Mashiko con Shimaoka, que fue discípulo de Shoji Hamada. A su regreso de Japón él mismo declararía: —Suscribo el consejo que a menudo dan los artesanos japoneses: desarrollar una técnica infalible para después abrirse a la inspiración—.

A partir de ese momento Rushforth comenzó a dar cada vez más protagonismo al trabajo con materiales locales, rocas que mezclaba con cenizas, feldespato y creta para conseguir esmaltes que tuvieran algunas de las cualidades de la cerámica tradicional japonesa que tanto él como otros ceramistas japoneses buscaban. Del mismo modo, desde entonces se centró en el uso de hornos de leña, que le proporcionaban efectos como las marcas del fuego o los «accidentes» como cualidad esencial. En esa época comenzó la investigación y el uso de técnicas que se convertirían en su seña de identidad, como los esmaltes Chun, que en ocasiones enriquecía con una capa inferior de tenmokú para dar mayor profundidad a los azules, los esmaltes Kuan o los tenmokús «gotas de aceite» o «Piel de liebre», junto con los temperamentales esmaltes Shino o los rojos de cobre.

Después de su jubilación, Rushforth se trasladó a vivir a las montañas, donde continuó trabajando en el mejor de los escenarios, pudiendo además dedicarse más a las largas cocciones de su horno «Anagama», de más de cuatro días. Su taller fue un centro de reunión donde se hicieron exposiciones, cocciones y donde constantemente recibía la visita de amigos y ceramistas.

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Las fotos de las piezas de Peter Rushforth están extraídas de diferentes fuentes y se publican exclusivamente como homenaje a Rushforth. La foto personal es una captura del documental All Fired Up: Peter Rushforth. Los extractos del texto de Natalie Wilson han sido extraídos del catálogo de la exposición del mismo título (puede leerse el original en inglés y ver el catálogo pinchando aquí)

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