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Jornadas con Rafaela Pareja

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Inauguración de la exposición de Rafaela Pareja

El fin de semana del 10 y 11 de octubre tuvo lugar en l’Alcora una serie de eventos en torno a la exposición “Organic Sculptures”, de Rafaela Pareja, en el Museu de Ceràmica de esta ciudad castellonense.

Rafaela Pareja tiene ya una larga trayectoria en la cerámica, aunque hasta ahora no habíamos podido ver una exposición individual en una sala como la de exposiciones temporales del Museo de Cerámica de l’Alcora, en la que, sin duda, se ha podido constatar que es uno de los valores activos de la escultura cerámica actual.

Al entrar en la sala ya advierte que la exposición es especial, a un lado una instalación de pared con cientos de “gotas” de cerámica, como una lluvia que todo lo renueva; el agua que es el principio de la vida, el medio en el viven los organismos primigenios y al mismo tiempo la materia de la que estamos constituidos los seres vivos. Esta digresión viene a la mente porque lo que vemos a continuación es una serie de piezas en las que el recuerdo de lo orgánico está siempre presente; son esculturas, pero no han sido esculpidas; Rafaela no ha quitado lo que sobraba de un todo, sino que parece poner las bases para dejar que esas formas orgánicas crezcan, como si de un proceso biológico se tratara.

En algunos casos esto es más evidente, alguna de las esculturas explora la idea de un interior que expande la piel, en otras esta piel está totalmente horadada, como permitiendo la transpiración. En la mayoría de las piezas se esconde, o al menos no parece estar visible, la artista, que permanece creciendo dentro de estas esculturas. La intención no es ser el creador omnisciente que impone sus reglas, sino dejar que la biología (aunque sea imaginada) cree las formas; solo en un par de ocasiones se hace visible la huella del ser humano, cuando Rafaela decide utilizar referencias de la civilización, y más en concreto de la cultura cerámica: Rafaela llena el espacio de platos, colgados de la pared como se hacía tradicionalmente en la decoración de las casas, de diferentes colores y texturas, cada uno con su identidad pero todos formando una sola unidad, algunos pequeños y otros grandes, lo que da una idea, como el resto de la muestra, de ser materia viva, de que cada uno de los platos tiene su propio ritmo de crecimiento.

Una exposición, en fin, que sugiere vida, alegría, organismos que se renuevan y crecen. Curiosamente solo una pieza parece expresar una cierta melancolía, cuando vemos referencias que se ven como personales convertidas en porcelana, como pequeños exvotos o mariposas del cajón de un entomólogo.

 

Pero no es solo la exposición de las esculturas cerámicas de Rafaela. Minutos antes de la presentación e la muestra, a cargo de Eladi Granjel, director del museo, tuvo lugar el estreno del corto titulado “La Vasija”, dirigido por Luis Pardo y producido por Melani Pérez, en la que vemos a la propia artista creando una vasija a su alrededor, que va creciendo hasta encerrarla completamente, una metáfora visualmente muy poderosa que, al igual que decíamos de la exposición, parece hacer referencia a procesos biológicos, aunque dejando la puerta abierta a la interpretación del espectador, ya que puede ser desde una gestación, una metamorfosis o el final de un camino

Continuando con los actos preparados en torno a la exposición, que contaron en todo momento con el apoyo y la ayuda en la realización de la dirección y el personal del Museo de Cerámica de l’Alcora, asistimos a un espectáculo de danza a cargo de la compañía Vuelta y Vuelta, que presentó la obra “Algunos pecados no tan capitales”, con la coreografía de Doryan Suárez.

Espectáculo de danza de Vuelta y Vuelta

Ya avanzada la noche pudimos ver la unión de la pintura y la música de la mano de los pinceles de Ana Beltrán y la batería de Marko Soršak (live art), que ofrecieron su espectáculo “Hits of Colour”, organizado por Ultrasons, con el que la calle se llenó de creatividad, intercambio y sentido del humor.

Con esto acabo la noche, pero no las actividades, ya que el día siguiente, al mediodía, en el marco de la tradicional “Fira del Mussol” el numeroso público asistió a la performance “L’Alcora se viste de blanco”, a cargo de la propia Rafaela Pareja, la actriz Maite Vázquez y el saxofonista Francisco Ángel Blanco, conocido como “Latino Blanco”. Esta pieza teatral o “performance” destacó por su transmisión de alegría y positivismo, con un texto que reivindica la libertad de pensamiento y de actos o la variedad de las formas frente a la uniformidad, una reivindicación representada en este caso por el amor a las lineas curvas, y con una puesta en escena entre la nostalgia y las ansias de renovación, con una estética metafórica que, por momentos, hace pensar en un cierto sabor “lorquiano”: El actor de tender, blanquear al sol, orear la ropa blanca, los recuerdos y las palabras. Y todo con la música de saxo de Latino Blanco, que llenó el espacio tanto como la actuación de Rafaela y Maite, y casi tanto como la porcelana con la todo se cubría.

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Texto y fotos: Wladimir Vivas

http://rafaelapareja.alafia.info/

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