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Angel Garraza

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Escultura cerámica de Ángel Garraza

Cosas y causas, 2015

Ángel Garraza nos habla del proceso creativo llevado a cabo durante la realización de la serie “Cosas y causas”, en las que el significado y el significante forman la obra creativa al mismo nivel, por lo que, sin pretender “explicar” la obra, las palabras de Garraza nos sirven de guía para adentrarnos en su propuesta poética.

Conocer las motivaciones de un artista de su propia boca es siempre interesante y, desgraciadamente, poco frecuente; si además es Ángel Garraza, uno de los nombres indispensables de la escultura cerámica en España en el último cuarto de siglo, la oportunidad se convierte en indispensable para conocer su proceso creativo y, por ende, adentrarse en una serie (Cosas y causas) que explora el simbolismo poético en la escultura.

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Cosas y causas

Texto de Ángel Garraza

Con “Cosas y causas”, que es la última de las series analizadas, la intención es explicar y explicarme un periodo amplio, una parte importante del proyecto artístico desarrollado entre los años 1988 y 2015. Veintisiete años de actividad que, mirados retrospectivamente, ocupan una parte importante de mi vinculación con las artes plásticas, en la doble faceta de artista y docente al mismo tiempo. Años y ocupaciones vividos con la misma intensidad y desarrollados como un todo; un todo con dos partes muy estrechamente relacionadas, sin que a estas alturas de mi vida sea capaz de discernir cuál de las dos me parece más determinante en mi construcción vital como artista y como persona.

Cosas y causas (2008-1015) cierra por el momento este análisis. Esta serie en la que ahora mismo llevo inmerso nueve años ha coincidido durante cinco años con la anterior, “Interiores iluminados” (2005-2013). La serie comienza con una propuesta sobre el muro, compuesta de treinta y seis piezas, tituladas de forma homónima, y que se mostró por primera vez en mayo de 2009, en la Feria Art Amsterdam, en una exposición individual con el título Things and Causes. Esta primera obra nos da las claves de lo que va a constituir el entramado de la serie en su conjunto. En ella se van a plantear las pautas que, a modo de tablero de ajedrez, ofrecen una compleja red relacional de imágenes, figuras, bocetos o pequeñas maquetas, y que van a permitir el desarrollo posterior de una serie centrada en su propia esencia, pero también diversa en su articulación espacial y en su complejidad temática. Esta obra se compone de treinta y seis pequeñas piezas que recogen todo un universo de claves en las cuales me he movido durante estos últimos diez años. Desde la certeza, y también desde la incertidumbre, de que tanto “las cosas” como las “causas” generan un complejo entramado que teje un marco simbólico y abre la posibilidad de articular un diálogo de afinidades y contrarios, que confirman la propia esencia contradictoria de la obra.

(…) esto del tamaño de las obras es muy relativo, pienso que una pieza grande no tiene por qué tener más presencia que una pequeña, el aura no siempre es equivalente al tamaño del objeto, sino que hay obras más potentes y hay obras menores, como casi siempre, en esto, también es cuestión de suerte. Puede ser una elección o no, aunque en ocasiones viene impuesto por lo que en ese momento quieres contar, estas detrás de una idea y al final tienes que hacerlo a un tamaño determinado, estamos hablando de presupuestos de obra de taller, ya que cuando te enfrentas a una obra que tiene que estar en el entorno urbano ya hay cuestiones de escala y de interrelación con lo que la rodea, la arquitectura y los otros elementos, como el mobiliario, etc., ahí sí que entran aspectos que son más determinantes y por tanto la escala es muy importante. Pero refiriéndome de nuevo a lo que sería la obra de taller, el tamaño está vinculado con el tipo de planteamiento, que te exige la propuesta que en ese momento pretendes acometer y los tamaños de los diversos objetos que configuran esa propuesta, se determinan en base a su relación con todo el conjunto y su puesta en escena. (1)

Escultura cerámica de Ángel Garraza

Cosas y causas, 2008

A esta obra de pared le siguen otras tres obras diferentes, que bajo el mismo título de “Cosas y causas”, van a abordar desde diversos planteamientos propuestas que activan trabajos destinados a otros tantos espacios expositivos. Una de estas instalaciones se colocó por primera vez el año 2010 en el Musée Languedocien de Montpellier. Se trataba de un montaje que se ubicó en el amplio hueco de la escalera central del propio museo, un espléndido palacio barroco. Una obra compuesta de dieciséis piezas que representan cabezas, mitad rojas (arcilla roja) y mitad negras (arcilla roja sometida a un proceso de carbonación). Todas son piezas similares en cuanto a forma y tamaño, pero a su vez diferentes entre sí, ya que en cada una y en la totalidad de su superficie se ha generado un tapizado de elementos que las diferencian, denotando sus vínculos de identidad y diversidad al mismo tiempo. Para esta exposición las piezas se presentaron suspendidas a diferentes alturas, teniendo en cuenta la relación con el espacio circundante y los tramos de la propia escalera.

Se trata de una obra compuesta por 16 piezas suspendidas a diferentes alturas, las cuales sugieren cabezas humanas mitad rojas mitad negras. Cada una de estas “cabezas”, está articulada mediante un elemento simbólico que se repite sobre la totalidad de la superficie, desvelando aspectos de la existencia humana… como si de obsesiones se tratara. (2)

La seriación de piezas, de cierto tamaño y complejidad, va a permitir el desarrollo de propuestas que parten de imágenes repetidas, que guardan semejanzas pero a su vez notables diferencias. Partiendo del sistema de repetición e incorporando las posibilidades del proceso cerámico se adhieren pequeños elementos en su superficie que recorren dichas piezas saturándolas de imágenes de similar factura, mostrando sus afinidades pero, implícitamente, también sus diferencias.

Escultura cerámica de Ángel Garraza

Cosas y causas, 2008

Otra de las propuestas que realicé tenía como destino Taiwán. Fue una exposición auspiciada por el National Taiwán Craft Institute que, con el título de “Cerámica Española para el siglo XXI” fue expuesta además de en la sede del propio Instituto, en el Kaohsiung Museum y en el Yingge Ceramics Museum, entre los meses de abril de 2010 y febrero de 2011. Se trata de una obra compuesta por varias piezas que a modo de dobles cabezas ensambladas, negras/blancas, presentan en su parte superior, a modo de incrustaciones contrastadas, diferentes figuras que en la totalidad del conjunto funcionan como nexos asociativos o de pertenencia.

En ésta y en otras propuestas, los dos elementos que configuran una única pieza van a ver alterada su superficie mediante el corte y extracción de un pequeño fragmento que, una vez sometido a un proceso de cocción diferente, se vuelve a insertar en su vano correspondiente. Este proceso permite contradictorias imágenes que se fundamentan en las posibilidades del molde, en cuanto a seriación y semejanza. Dicho proceso de seriación se ve alterado por la propia incertidumbre del procedimiento cerámico, dotando así a las obras de nuevas posibilidades. Una manera de alterar los diversos significados de la obra, en los que la puesta en escena brinda una aproximación a un conjunto de identidades que el espectador recreará en su encuentro y confrontación con las mismas.

(…) Mi repertorio de sistemas de realización es variado pero austero en procedimientos. La mayoría de mis trabajos actuales los realizo de la siguiente manera: (…) Realizo prototipos de polietileno expandido, escayola, madera o mezcla de varios materiales. Saco moldes a estos prototipos y comienzo a realizar las piezas con la pasta especialmente preparada para cada proyecto. Las piezas se realizan mediante apretón, pero se modifican individualmente para que dentro del conjunto todas las piezas tengan diferencias, aunque éstas sean poco apreciables en algunos casos, en otros éstas son muy significativas porque se introducen cortes u otro tipo de manipulaciones. (3)

Escultura cerámica de Ángel Garraza

Cosas y causas, 2013

En esta serie voy a retomar y alternar el empleo de pastas ferruginosas de coloración rojiza de baja temperatura (1050 grados) con las habituales pastas de gres horneadas a 1150 grados y de tonalidades beiges o próximas al blanco. Por el contrario, como contraposición y en la búsqueda de un alto contraste cromático, se mantiene el proceso de la carbonación extrema para la obtención de metalizados y negros ahumados, que casi siempre buscamos en la mayoría de las pastas, cualquiera que sea su tipo o coloración. De manera puntual, he utilizado engobes y vidriados de baja temperatura en alguna de las propuestas.

Las cocciones las realizo fundamentalmente en horno eléctrico, pero los negros los consigo en carbonación mediante una carcasa metálica que me permite cerrar totalmente y mediante la quema de madera conseguir las tonalidades negras. Trabajo más asiduamente con tierras claras (blancas) por una cuestión de concepto, de contraste con el negro. Pero me interesan mucho las tierras rojizas por el interés que despiertan en mí, por tratarse de materiales muy hermosos pero, en cierta medida, desvalorados por una cuestión jerárquica, trasnochada, que a veces se da en la valoración de los soportes cerámicos (porcelana, gres, loza, barro rojo,…) y que sin embargo, desde mi punto de vista, tienen unas posibilidades enormes. Lo mismo ocurre con la temperatura; prefiero cocer a temperaturas que no supongan dificultades añadidas a las que de por sí ya tiene el propio medio. Evidentemente renuncio a ciertas calidades que las temperaturas extremas tienen y que valoro, pero en esto como en todo, has de situarte en el terreno que conviene a tu discurso.

Otra cuestión es la de los posibles tratamientos de la superficie. Hace mucho tiempo que renuncié a alterar la materialidad de los objetos. El material es el que habla, el que construye el interior y el que se muestra en la superficie. No hay color añadido. Por una parte el barro, la materia; y por otra el humo que ennegrece a ésta. (4)

Escultura cerámica de Ángel Garraza

Cosas y causas, 2014

Los vidriados puntualmente utilizados en algunas de las piezas de esta serie, se utilizan sobre pequeños fragmentos, con la finalidad de acentuar un marcado contraste vítreo con el resto de la pieza, en la cual potenciamos su materialidad terrosa, con un resultado textural muy seco, que atrapa o acoge dichos fragmentos. Estos procesos los aplico a la obra de pared “Cosas y causas” compuesta de veintiséis piezas, que se desarrollaron para ser instaladas en uno de los espacios de la galería Jordana Espacio, de Madrid, con motivo de la exposición individual que se realizó en el año 2010. También para el proyecto de intervención (pila bautismal y aguabenditera) que llevé a cabo durante el año 2013 para el nuevo templo de San Bartolomé de Leioa, Bizkaia, obra de LGA, Arquitectos.

En estos momentos (agosto de 2015), estoy inmerso en dos proyectos que espero concluir en los próximos meses. Digo espero, ya que las vicisitudes, fracasos, dudas e incertidumbres que supone el abordar nuevas propuestas son, generalmente, muy frecuentes. Y más en este caso concreto, ya que me enfrento a ciertos retos procesuales que desde hace unos meses estoy intentando resolver. Por fin, parece que veo la luz después de modificaciones en la metodología de trabajo y sustitución de ciertos materiales que durante un tiempo importante me han creado infinidad de problemas.

Con el paso del tiempo he simplificado y perfeccionado los procesos, los he profesionalizado. Intento que el dominio del medio sea lo más elevado posible para que las cosas fluyan de forma natural, se expresen sin dejar huella. Es decir, conseguir que los objetos sean impecables, que aparenten ser naturales, que nacen de forma espontánea, que no están manipulados. Simplifico el procedimiento, lo centro y a la vez eso me permite controlarlo porque ese control no ha de impedir su función expresiva. El resultado se mueve inevitablemente en un territorio híbrido. (5)

La experiencia de los años de trabajo me ha aportado claridad, te asumes como eres, te aceptas mejor. El tiempo también te hace ser consciente de que aportas muy poco, a la vida y al arte. Te reconoces, eres más sincero contigo mismo, te sientes con menos necesidad de fingir, (…). En definitiva eres más libre y sabes que no te vas a hundir ante las dificultades y los problemas. Has conseguido sobrevivir en el arte, seguir teniendo ilusión y ganas de afrontar nuevos retos. Creo que mantener la voluntad de dedicar tu vida al ejercicio artístico, a lo que realmente quieres, es todo un triunfo. (6)

Escultura cerámica de Ángel Garraza

Cosas y causas, 2014

Se trata de dos propuestas de cierta envergadura, una consistente en ocho piezas que superan cada una el metro cuadrado en superficie ocupada pero de poca altura y de apariencia lapidaria, y otro montaje de nueve elementos de presencia vertical en este caso y de escala aproximadamente humana. Ambos montajes están previstos para ser dispuestos oblicuamente separados sobre la superficie expositiva, dejando entre ellos los espacios necesarios y personalmente establecidos para este tipo de instalación. La motivación de estos trabajos se ha visto reforzada por su posible presencia en las muestras que tengo concertadas durante el 2015: una, destinada a la Fundación Santa María de Albarracín, otra para el Centro Municipal de Arte y Exposiciones de Avilés y la tercera, para la Galería De Witte Voet de Amsterdam. Es posible que con estas dos propuestas concluya la serie, pero también cabe la posibilidad de que continúe. Después de cuarenta años de actividad profesional las únicas certezas que mantengo son las relacionadas con las ganas que mantengo y las dudas que me embargan.

Yo soy consciente de que no busco respuestas, sino de que hago preguntas a las que nunca hallaré respuestas. Me sitúo en el territorio de la incapacidad, de la imposibilidad, pero no renuncio a la posibilidad de interrogarme. (…) (7)

A través de mi obra trato de hablar de lo que conozco pero no comprendo, que es en cierta forma la vida: de los mecanismos que nos hacen sensibles hacia el dolor, el amor, los afectos… Cosas que son muy conocidas pero no por ello sabidas. (8)

Uno hace lo que puede. Tiene esa capacidad de expresar (…). Le gustaría a veces tener un poco más de capacidad de emocionar, de motivar… y muchas veces no se da cuenta de que sigue repitiéndose y no llega a alcanzar ese objetivo. Esto es seguramente el motor del arte, que uno no llega a dar nunca una visión satisfactoria de uno mismo.

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  • (1) “Ángel Garraza. La luce, la terra e il fuoco”. Laceramica (revista especializada). Milán (Italia). pp. 3, 36-41. 2012
  • (2) “Cosas y causas”. Regards complices (texto presentación exposición). Musée Languedocien, Montpellier (Francia). 22 Feb. 2010
  • (3) “Ángel Garraza”. Terrart nº 40 (revista especializada). Barcelona. pp. 5,20-24. 2012
  • (4) Ibíd.
  • (5) “Hacemos nuestro lo que de alguna forma necesitamos”. Ángel Garraza. Maestros de la cerámica y sus escuelas (libro / catálogo). Diputación de Zaragoza. p. 13. 2012
  • (6) “Conversaciones con Ángel Garraza”. Ángel Garraza 1988-2006 (libro / catálogo). Fundación BBK. Bilbao. pp. 133. 2006
  • (7) “Hacemos nuestro lo que de alguna forma necesitamos”. Ángel Garraza. Maestros de la cerámica y sus escuelas (libro / catálogo). Diputación de Zaragoza. p. 16. 2012
  • (8) “Ángel Garraza. Contemplados” (texto presentación exposición). Galería Astarté, Madrid. p. 2. 2004

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Infocerámica agradece a Ángel Garraza la colaboración para la publicación de este artículo. El texto apareció publicado en el catálogo de la exposición “Ángel Garraza. Causas interiores”, realizada en el Centro Municipal de Arte y Exposiciones de Avilés, del 8 de octubre al 14 de noviembre de 2015.

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