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Por qué cocer en hornos de leña

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Cerámica de Nikolaus Steindlmüller

El ceramista alemán Nikolaus Steindlmüller nos cuenta en el siguiente artículo las razones por las que utiliza hornos de leña en su obra cerámica, así como las peripecias que le han llevado al momento actual

Texto y fotos: Nikolas Steindlmüller

“No me veo como artista, pero trato de obtener mejores resultados estéticos mediante el conocimiento de los procesos”

Responder a la pregunta de por qué cuezo con leña, igual que si me preguntan por qué hago cerámica, es muy difícil. Desde hace casi cincuenta años disfruto trabajando con barro —todos sabemos lo que es eso. Al comenzar a trabajar en cerámica inmediatamente necesitamos respuestas técnicas, qué tipo de arcilla, tratamiento, color o cocción. Y ahí ya estamos en el punto en el que la cocción de leña es relevante, ya que es totalmente diferente a cualquier otro método de cocción.

Dado que tenemos hornos modernos, que se puede cocer con gasoleo, aceite, gas o electricidad, la elección abarca un campo amplio. Utilizo un horno eléctrico (0,5 m³) para todas las cocciones de bizcocho y esmaltes. Es útil para la baja temperatura (alrededor de 1.010 °C), lo que hice hace muchas décadas (todavía me encanta la mayólica) y, a veces, para porcelana. Desde aproximadamente 1980 trabajo en una serie especial de planchas de cualquier pasta, para usar como una especie de lienzo, a menudo mezclando la pasta con papel para obtener una superficie suave y pintar sobre ella. Esta cerámica se cuece una atmósfera más o menos limpia, pero en otras ocasiones, la pasta necesita una cocción con algo más de carácter, que le aporte un acabado extra.

Cerámica de Nikolaus Steindlmüller

A mi vuelta de Japón en 1984, traía la cderteza de la importancia que los ceramistas japoneses dan sus hornos de leña y, por supuesto, la amplia gama de cerámicas que se consiguen. Guiado por la impresión que los efectos Bizen (por ejemplo, Fujiwara) me causaron, tuve la idea de cocer para conseguir resaltar la belleza de la propia pasta, y, en consecuencia, decidí construir un horno de estilo Bizen. ¡Qué lejos estaba de la realidad!

Tuve que estudiar por mi cuenta y hacer progresos cocción tras cocción, las pastas fueron mejorando, el uso de la leña no fue difícil, tampoco las cocciones, pero con la excepción de algunas pocas piezas buenas, la mayoría de los resultados fueron muy inferiores a mis expectativas. Tenía toneladas de piezas para tirar y pocas alegrías. En mi experiencia, un horno como este, con 7 o 8 metros de largo no es lo suficientemente grande y debe ser cocido durante por 12 o más días (¡y noches!) para producir resultados especiales, nunca pude ni tuve la intención de hacer ese esfuerzo. Además, en 2015 vi a algunos reconocidos alfareros de Bizen que cocían su obra en un horno túnel (mucho más grande, pero similar), y no en un horno tipo Bizen, ¿y qué?

Desde el principio de los 90 me decepcioné tanto con lo que obtuve del horno, ya que fueron demasiadas esculturas las que no funcionaron, y se desperdició demasiado tiempo y energía. Incluso cambié mi trabajo formal por esa razón, ya que las esculturas salieron tan flojas y malas que trabajé más con sistemas habituales, más fáciles y más rápidos, con la esperanza de obtener resultados razonables, aunque no fue así. Tuve que aceptar la realidad, y no fue fácil, pero lo cierto es que era el horno equivocado, tuve que tomar una decisión y acabar con la frustración. Por invitación de artistas amigos, pintores de la Academia de Bellas Artes de Munich, comencé a hacer monoprints con ellos (lo que todavía hago hoy), marcar e imprimir colores brillantes en papel fue la manera correcta de salir del deprimente trabajo en cerámica. Eso, y hacer placas pintadas, me ayudó a lo largo de los años, sabiendo que más tarde podría hacer el trabajo escultórico.

Cerámica de Nikolaus Steindlmüller

Asistir a las conferencias de cocciones de leña de Iowa (Estados Unidos) fue el primer paso para volver a la leña. Debido a una corta charla con Fred Olsen y conversaciones con otros colegas, cambié el interior y los conductos en el horno y comencé a trabajar con esmaltes shino; no estaba mal, pero pronto el horno se deterioró y decidí construir un nuevo, moderno y sencillo. Desmantelé el horno Bizen, limpié la mayoría de los ladrillos usados, compré algunos nuevos y un montón de mortero.

Recopilando todas las publicaciones y recomendaciones de amigos y colegas, visitando a Peter Callas, Tim Rowan y Jeff Shapiro, estudiando sus hornos y manteniendo correspondencia con Chuck Hindes sobre formas y conductos, comencé a dibujar un horno túnel, obtuve secciones transversales de los planos mediante el uso de programas informáticos, con la intención de obtener una construcción estable y, de acuerdo con Furutani, agregué una cámara sutema (1). Con gran entusiasmo puse ladrillo por ladrillo, muchos cortados con las maravillosas sierras de diamante. Hice ese trabajo solo, sin prisa, utilizando la base del viejo horno, empezando por la puerta de entrada, el ángulo de las paredes, la sutema y la conexión a la antigua chimenea. La idea de un horno de leña nuevo y funcional me dio la energía para los años siguientes.

Cerámica de Nikolaus Steindlmüller

Para preparar la primera cocción ya había buscado arcillas y minerales probablemente adecuados por recomendación del Instituto Estatal de Geología, de canteras de arcilla en el norte de Baviera y también algunas muestras de fábricas de ladrillos. Utilicé este material, parcialmente desconocido, para mis nuevas piezas, hechas de arcillas puras y sin procesar, diseñé algunas pastas, lotes de 3 arcillas + chamota, minerales, fundentes, engobes y esmaltes shino (entre otros), e hice suficiente trabajo, platos, cuencos para el té y piezas de prueba para la primera cocción. Fueron casi cuatro años hasta la primera cocción en octubre de 2015. La cocción, del martes por la mañana hasta el viernes por la noche consumió 14 “Ster” de leña (1 Sterling alemán = 1 m³ de leña cortada).

Estaba realmente contento. La cocción fue muy satisfactoria, aunque el sutema quedó un poco bajo de temperatura. Pero este resultado me mostró claramente por qué cuezo con leña: con las arcillas adecuadas, es posible que necesites arcillas de gres natural cuidadosamente seleccionadas o preparadas (trabajo en este tema durante más de veinte años), y para algunos de mis trabajos use engobes o esmaltes. Ahora obtengo resultados simplemente cociendo con leña en todas su variables, con lo que creo que se pueden obtener resultados únicos.

Cerámica de Nikolaus Steindlmüller

Puedes intentar cocer con energía fósil (gas u otros) de forma similar (Hay quien lo hace), pero nunca tendrá la misma profundidad de color y superficie. El calor es el mismo, el tiro, el oxígeno y el carbono, pero no el flujo permanente de la llama de la madera quemada; no es tan limpio como el gas, ya que lleva partículas de la madera y ceniza, y crea, por la relación de cambio de oxígeno-carbono causado por la forma de la combustión, la reacción sobre la superficie de la pieza.

No estoy tratando de obtener copias de los efectos originales japoneses, como esmaltes shino, aunque utilizo los mismos planteamientos, aunque con engobes y esmaltes americanos, australianos, coreanos o chinos. Trabajo con estos parámetros y mis modificaciones, así como con lo publicado en libros y medios especializados. La textura de las arcillas, el color de los engobes, los esmaltes y los depósitos de ceniza (¡verde oliva o amarillo!), sin efectos exagerados, sin fantásticas gotas de ceniza fundida, pero con una técnica y un estilo profundos, solo un resultado orquestal fino y sutil, eso es lo que busco. Además de eso ahora puedo ver en mi cerámica colores de una paleta muy sutil, negros con manchas o hierro en reducción, rojos, anaranjados, rosados con manchas grises, arcillas naturales, blanquecinas, fundidas o secas, lo que es muy satisfactorio para mí.

Cerámica de Nikolaus Steindlmüller

Comparando la primera idea que tuve durante los años 80 y ahora, afortunadamente descubrí que no solo se puede utilizar la cocción de leña para obtener una reacción de ceniza más o menos típica en la superficie (utilizo arcilla francesa de La Borne si quiero eso). Bizen y los otros hornos tradicionales japoneses o la cerámica de La Borne, Westerwald o Bavaria, son una excelente fuente de cultura cerámica, por supuesto, pero todo esto es parte de una tradición, que reconozco que son mis raíces, pero son el pasado. Ya no hay alfareros bávaros, igual que ocurre en otras partes del mundo. Sin duda, la fuerte y maravillosa tradición bávara y de la Bauhaus son mis raíces, pero no es mi intención imitar ninguna cerámica tradicional. No me veo como artista, pero trato de obtener mejores resultados estéticos mediante el conocimiento de los procesos.

Para explicarlo con una imagen: necesito más de un instrumento, un violín, un piano o un saxofón; es más como una orquesta, es preciso tocar varios instrumentos: arcillas y caolines, minerales, piedras, sales y agua; utilizar todos estos “instrumentos”, junto con el fuego como un medio autónomo, que transforma y que no puedes controlar completamente, solo preocuparte por el control de la leña y el aire, muy, muy concentrado y agotador, creando solo para este concierto, eso es lo que, realmente, “me hace sentir bien”.

(1) Sutema es el nombre japonés de una cámara secundaria entre la cámara principal y la chimenea que se utiliza en los hornos anagama actuales (no en los tradicionales) para estabilizar la cocción, igualar temperatura y evitar parte del humo que sale por la chimenea.

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Nikolaus Steindlmüller nació en 1946 en la localidad alemana de Prien en el Chiemsee. Sus comienzos en la cerámica fueron con el Prof. Franz Eska, en Munich. En 1983 viajó a Japón, Corea, China, Estados Unidos, Irán y Afganistán. A la vuelta de estos viajes, en 1984 construyó su primer horno de leña, un “Anagama” de estilo Bizen.

En los años siguientes participó en diferentes exposiciones tanto en Alemania como a nivel internacional, trabajó no solo en cerámica sino también en pintura, monoprint y obra gráfica en general. En cerámica no solo utiliza las cocciones de leña sino otras técnicas.

En 2010 construyó un nuevo horno, que diseñó pensando en los resultados que quiere conseguir, que es el que continúa utilizando hasta hoy.

En 2012 editó un libro dedicado a su trabajo con cocciones de leña, titulado “Nikolaus Steindlmüller. Bizen Anagama”.

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Infocerámica agradece a Nikolas Steindlmüller la ayuda prestada para la publicación de este artículo, que se publica exclusivamente para la promoción de la obra de Nikolas Steindlmüller y las cocciones de leña. Está prohibida su reproducción en cualquier medio, soporte o red social.

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