Talleres Monográficos Infocerámica 2018

Un paseo por Tokoname

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Cerámica en Tokoname
 
Tokoname es una de las ciudades de Japón donde la cerámica se convirtió en el centro de la vida de sus habitantes, en un recorrido andando se puede conocer esa maravillosa historia

Las ciudades industriales tienen un carácter especial; será la mezcla de residencias, edificios, talleres, calles y muelles, vías férreas y, en ocasiones, la suciedad de siglos convertida ya en indeleble pátina, pulida por el tiempo, pero que evidencia que en una larga etapa de la historia, las condiciones de vida en esa ciudad debían ser duras. Muy duras.

Más de trescientas chimeneas se levantaban en Tokoname en el apogeo de su industria cerámica. Cuentan que los niños, cuando salían de la ciudad se sorprendían al ver el color de los gorriones, ya que en su ciudad eran negros como el humo, como los tejados, como las paredes y los suelos. Del mismo negro que probablemente se metía en las casas, impregnaría la ropa y ¡ay! seguro que también los pulmones de los habitantes.

Al pasear hoy por las preciosas calles del viejo Tokoname, todo eso parece increíblemente lejano,  aunque unas pocas chimeneas, los viejos hornos que encuentras por doquier y la presencia ubicua de la cerámica delatan un pasado industrial, nada nos recuerda que estas calles luminosas y limpias fueron, hasta la década de los sesenta del siglo pasado, un ejemplo algo tardío de la parte negativa de la revolución industrial.

En el pasado, Tokoname fue una pequeña localidad, que poco a poco fue creciendo y uniéndose administrativamente a otras. De este modo, se ha convertido en una pequeña ciudad de la prefectura de Aichi, de unos 55.000 habitantes, con industria y un flamante aeropuerto sobre una isla artificial. La zona que el siglo pasado albergó gran parte de los hornos y manufacturas quedó, como congelada en el tiempo, ocupando la ladera de una montaña frente al mar, para tener, finalmente, un pequeño renacimiento como espacio protegido o centro turístico.

Esta pequeña aldea dentro de la ciudad tiene una población actual de unos 300 vecinos, que conviven cada día con la tradición, básicamente con la tradición industrial, que se puede conocer gracias a un recorrido denominado el “Sendero de la cerámica” (“Pottery Footpath”). A lo largo del poco más de kilómetro y medio de este recorrido, vamos viendo las antiguas factorías y talleres, la mayoría con las típicas paredes negras, de madera levemente quemada como tratamiento para soportar los elementos, y con cimientos realizados con antiguas piezas industriales de cerámica: tuberías, ladrillos de horno y las características piezas para canalizaciones eléctricas, que continúan en producción aún hoy.

La cerámica de Tokoname se remonta al siglo XII (es uno de los denominados “hornos antiguos”, junto a  Seto, Shigaraki, Echizen, Tanba y Bizen) se desarrolló hasta el punto de tener en su area de influencia miles de hornos, que producían cuencos, platos y todo tipo de cerámica utilitaria, incluidas grandes vasijas para el almacenamiento y el transporte de alimentos. Posteriormente se introdujeron los grandes hornos “Noborigama”, cuyas cámaras ascienden por la ladera.

Desde el principio del “Sendero de la Cerámica” encontraremos los laterales de las calles y caminos reforzados con grandes botellas, utilizadas para contener ácidos, pero que tienen la misma forma que las que hacían para el licor “Shochu” (aguardiente de batata), los suelos con restos de gacetas y anillos que protegían las piezas durante las cocciones, las paredes hechas con los ladrillos usados para cerrar los hornos y, por supuesto, con toda clase de tuberías de cerámica. Si ya estamos cansados, podemos tomarnos un descanso en la preciosa casa de la familia de comerciantes Takita; esta casa se construyó a finales del periodo Edo, en la década de 1850 y fue restaurada en el 2000. Es quizá la única construcción de tipo señorial que encontraremos en nuestro recorrido y, sin duda, nos ayudará a entender la forma de vida de la época.

Seguimos andando y, aproximadamente a mitad de nuestro recorrido, encontraremos la que es, probablemente, la joya de este paseo. En el recodo de una calle nos damos de bruces con la espectacular edificación de un gigantesco horno “noborigama” de 8 cámaras que se extiende trepando por la ladera de una colina. Este horno es uno de los más grandes que quedan en pie en Japón y el único dotado con una espectacular línea de 10 chimeneas de diferentes tamaños, se supone que para conducir mejor los gases procedentes de la combustión.

El recorrido del “Sendero de la cerámica”  debería hacerse, aproximadamente, en una hora, pero si eres ceramista ya puedes imaginar el ritmo del paseo: te paras a tocar la textura de una botella incrustada en la pared, a adivinar el origen del brillo de un ladrillo del suelo, te metes en las cámaras del horno (incluso en esa que no tienes muy claro si está abierta al público…), te paras en cada tienda de cerámica o de antigüedades, te alejas del sendero para ver un horno (¡otro más!). Y así se te ha ido media mañana.

Casi como despedida, cuando caminamos ya cansados de subir y bajar cuestas, y adivinamos el fin del recorrido, todavía nos encontraremos con los restos de una chimenea que, según la documentación, cuando fue construida tenía ¡24 metros de alta! La más alta de Tokoname (es algo así como un 8º piso).

Para terminar nuestro recorrido por la historia de Tokoname, en el mismo puento donde comenzamos horas antes, es imprescindible entrar en el centro cerámico en donde están a la venta las cerámicas de los ceramistas actuales de Tokoname. En esta tienda encontraremos la cerámica más comercial, lo que, es posible que nos decepcione un poco, ya que la tienda está llena de figuritas y piezas que son poco más que “souvenirs” para el turista. Pero no debemos engañarnos, muchos de estos mismos ceramistas tienen además una producción personal diferente de las cerámicas alimenticias que vemos ahora. Además, Tokoname continúa siendo un lugar en el que la cerámica contemporánea ha encontrado un suelo fértil en el que desarrollarse, quizá un de los más conocidos en Occidente es Yoshikawa Masamichi, aunque hay otros muchos que renuevan a diario la cerámica de Tokoname.

La mañana toca a su fin, pero aún podremos completar el día comiendo en alguno de los pequeños restaurantes que han surgido en la zona vieja de Tokoname, y después del currie, sushi o soba, todavía podremos completar el día visitando alguno de los museos: En el Tokoname City Folklore Museum podremos contextualizar mejor lo que hemos visto, el mundo de la industria y su tiempo, pero también conoceremos la cerámica tradicional, las preciosas teteras en miniatura, utilizadas para preparar tés medicinales, que parecen juguetes pero son sencillamente preciosas, pequeñas joyas de cerámica funcional. También se puede visitar el Museo INAX, que cuenta con una importante colección de cerámica contemporánea, fruto de su labor de patrocinio y el prestigiosos concurso de cerámica que organizó durante años, algo digno de mención, ya que INAX es una de las grandes fábricas de sanitarios de Japón.

Wladimir Vivas

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Cerámica en Tokoname
 
Cerámica en Tokoname
 
Cerámica en Tokoname
 
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Cerámica en Tokoname

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Fotos: Wladimir Vivas y Sara González, queda prohibida su reproducción sin permiso expreso del autor.

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