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Raku. A Legacy of Japanese Tea Ceramics

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Portada del libro Raku

Nada mejor que ir directamente a la fuente para despejar dudas sobre el origen o las técnicas tradicionales del rakú, este libro ofrece la historia y ejemplos de las obras de los maestros desde el siglo XVI hasta nuestros días

En diferentes libros y artículos, diferentes autores han desarrollado diferentes teorías sobre la historia de la familia rakú, así como del origen del nombre y la técnica del rakú. Sin embargo, algunos de estos datos son fáciles de verificar, ya que la familia rakú atesora los denominados Sōnyū monjo (Documentos Sonyu), en los que se detallan los detalles de las primeras generaciones de la familia Rakú.

Según cuenta Raku Kichichaemon XV, autor de este libro y actual jefe de la familia, el padre de Chojiro, fundador de la dinastía, fue Ameya, un ceramista chino que, en el siglo XVI, emigró a Japón desde la provincia de Fujian. Ameya llevó a Japón sus conocimientos en la producción de la cerámica Susancai, caracterizada por el uso de tres colores y que se produjo durante la dinastía Ming y que dejó una profunda huella en la cerámica japonesa.

Chojiro conocía a la perfección la técnica de la cerámica Susancai, con la que realizaba piezas como el león esmaltado en dos colores, realizado en 1574, que puede verse actualmente en el Museo Raku, de Kyoto. Sin embargo, no puede hablarse de la historia de la cerámica rakú sin hacer mención a Sen no Rykyūel maestro de la ceremonia del té, denominada Chanoyu (Camino del té), que fue el catalizador de la filosofía y la estética wabicha: “Chojiro produjo sus primeros cuencos para té rojos y negros basándose en la rústica e intencionalmente imperfecta estética Wabicha de Sen no Rykyū”, dice el autor de este libro. Y esto hace única la cerámica rakú, ya que, a diferencia de otros estilos y tradiciones japonesas, fu la única pensada desde el principio única y exclusivamentenia para la ceremonia del té.

También el nombre “Raku” ha sido motivo de controversias; en este libro se detalla que el horno del fundador de la dinastía estaba cerca del Palacio Jurakudai y, probablemente, este sea el origen de la palabra, Esta teoría se apoya además en el hecho de que el “señor de la guerra” Toyotomi Hideyoshi otorgó a Chojiro el sello con el kanji “raku”, que sería en adelante el nombre por el que se conocería, tanto a la familia como a la cerámica. Esta teoría se refuerza por el hecho de que en antiguos documentos de 1586 se encuentran referencias a la denominada “Juraku-yaki” (cerámica Juraku), lo que se entiende como “cerámica realizada en el palacio Juraku, de Toyotomi Hideyoshi”.

Por último, en cuanto a la técnica, la auténtica cerámica rakú se realizaba en baja y media temperatura, en rápidas cocciones, que terminaban con la extracción de la pieza al rojo para su enfriamiento al aire. En un principio solo existían dos tipos de piezas, el rakú rojo, cocido entre 900 y 1.000 ºC y el rakú negro, entre 1.150 y más de 1.200 ºC. Una curiosa tradición que se ha mantenido a lo largo de las generaciones es que los diferentes ceramistas de la familia rakú nunca compartían sus recetas de esmaltes con los demás miembros de la familia, de forma que cuando morían, el nuevo titular del apellido debía volver a rehacer los esmaltes, lo que ha propiciado una evolución dentro de misma estética rakú. Rehacer los esmaltes no debía ser, no obstante, muy difícil, ya que, especialmente para el rakú negro, la familia lleva generaciones utilizando el mismo tipo de piedra basáltica pulverizada para realizar el esmalte.

Por supuesto, desde el punto de vista de la familia rakú, solo ellos pueden hacer cerámica rakú, lo cual tiene lógica, ya que, por ejemplo, solo en Talavera se puede hacer “cerámica-de-Talavera”. Otra cosa es que actualmente se utilice el apellido de su familia como nombre genérico de un tipo de cerámica. Pero hay que tener claro que lo que en Occidente denominamos como “cerámica rakú” no tiene nada que ver con la técnica tradicional de la auténtica familia rakú. El uso de la reducción es contemporáneo y, en muchos casos, la estética del rakú occidental es diametralmente opuesta a la primigenia filosofía wabicha, de sobriedad y equilibrio.

Este libro nos permite profundizar, de la mano de los actuales miembros de la familia rakú, en la historia, las briografías, las tradiciones y, por supuesto, el trabajo de las quince generaciones de maestros Rakú, a las que se añade ahora el nombre del último de los Rakú: Atsundo.

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Páginas interiores del libro Raku

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Textos: Raku Kichizaemon XV es el actual titular de la familia Raku, nació en Kyoto en 1949 y actualmente es director y presidente del consejo de administración del Museo Raku, de Kyoto. Raku Atsundo es el hijo mayor de Raku Kichichaemon CV y futuro sucesor de la jefatura de la familia, en la que será la 16ª generación.

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Información:
Raku. A Legacy of Japanese Tea Ceramics
Texto, Raku Kichizaemon XV y raku Atsundo
Texto en inglés
16,5 × 26 cm. 348 páginas
Encuadernado en tapa dura con sobrecubierta
Precio: 4.000 ¥
Raku Museum – Seigensha Art Publishing, Inc. ISBN: 9784861524615

Enlaces:
Para saber más del libro, Pinche aquí

Contenido:
Essays
Plates and Biographies
Appendices

Contacto:

Seigensha Art Publishing, Inc.
9-1Umetada-cho, Nakagyo-ku
Kyoto, 604-8136, Japón

Tel.: +81 75 252 6766
Página web: www.seigensha.com

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