
El autor nos ofrece una introducción al uso del papel de aluminio para utilizar la técnica llamada de “foil saggar”, con la que conseguir efectos de reducción localizada y controlada en la superficie de las piezas de cerámica
Foil saggar
Por Julio García. El Erizu Ceramicas
Dentro del campo de la cerámica creativa, donde los ceramistas se pueden expresar en múltiples aspectos como formas, escultura, instalaciones, colores, acabados, etc, en su creación de piezas únicas o singulares, está el tema de las cocciones, con especial particularidad de las que se hacen en hornos de gas u otros combustibles y atmosferas reductoras, que originan gran variedad de coloraciones y efectos, en muchas ocasiones sorprendentes e inesperados.
La técnica que traemos en esta ocasión nos permite una cocción rápida y sin necesidad de cocer en atmosfera reductora, ya que esta se conforma para cada pieza, con resultados bastante inmediatos y seguro que gratos para los ceramistas.
En cerámica, la técnica de cocción “foil saggar” se puede definir como cocción en gacetas o envoltorios hechos con papel de aluminio. La palabra inglesa “saggar” (salvaguarda) define genéricamente las gacetas o “capsulas” de cocción.
El motivo de utilizar papel de aluminio para construir las gacetas es su fácil manejo y adaptabilidad sobre las piezas.
Secuencia de técnica “Foil saggar”
Las piezas, hechas con pasta blanca o clara y muy bruñidas (¡importante¡), se cuecen a temperaturas de templa, siendo recomendable hacerlo por encima de 900 ºC.
Una vez extraídas del horno se les puede añadir materias orgánicas: peladuras, algas, etc; o inorgánicas como lanilla de acero, hilos de metales, telas, etc. Todo el conjunto debe ser impregnado/mojado con disolución de sulfato de cobre, también se pueden utilizar otras sales, como sulfatos y cloruros de hierro o cobalto. En todo el manipulado, por higiene y seguridad, se deben utilizar guantes de látex y mascarilla.
Preparamos cortes de papel de aluminio —adecuados al tamaño necesario para envolver cada pieza y las materias añadidas— preferentemente más grueso que el de uso doméstico, ya que este se rasga con facilidad. También se pueden usar dos capas si es necesario. En definitiva, se trata de que las sales impregnen la pieza y los materiales añadidos y quede todo dentro del contenedor.
Una vez tenemos estos “paquetes”, los sometemos a una nueva cocción, mejor rápida, hasta 730-750 ºC. Estos materiales dejarán texturas y colores singulares sobre la superficie de las piezas.
También tengo experimentado con pastas llevadas a su punto de vitrificación (aprox. 1.200 ºC ). Son menos porosas para absorber dichas sales pero, en muchas ocasiones, cogen color y la vez son bastante solidas como piezas utilitarias, tipo jarrón para flores húmedas. Aunque debido a las sales utilizadas y la baja temperatura de cocción no las recomendaría para usos culinarios en que los alimentos contacten con sus superficies.
Se dejan enfriar y se sacan (también se pueden sacar en caliente al poco de apagar el horno, cuidando que no sufran demasiado choque térmico, así veríamos como según se van enfriando van tomando nuevas coloraciones), tras esto se procede a su limpiado, recomiendo evitar agua, pues la porosidad de la pieza puede hacer que un exceso de humedad provoque eflorescencias tipo pelusas cuando, con el tiempo y el calor ambiental se vaya evaporando este agua absorbida. Tras esta limpieza es conveniente sellar la pieza con productos tipo cera, que protegen el acabado. También es posible re-cocción si no nos gustan o buscamos otro resultado.
Siempre se generan resultados sorprendentes y únicos
En ocasiones incorporo una variante a esta técnica, aplicando una capa de vidriado transparente, en monococcion, previo a la templa, luego ya sobre estas piezas vidriadas, sigo la secuencia descrita de foil saggar, también con resultados sorprendentes, el caso es experimentar.
Proceso




Foil saggar en piezas sin esmaltar


Foil saggar sobre piezas previamente esmaltadas


Infocerámica agradece a Julio García, por la la ayuda prestada para la realización de este artículo
Si quieres seguir leyendo artículos como este, apóyanos haciéndote socio de Infocerámica

