Taller de sigillatas con Sergi Pahissa - Pelahustán

Jose María Mariscal

by Infocerámica

Cerámica de José María Mariscal Paneque

José María Mariscal Paneque es uno de los ceramistas catalanes más internacionales, desde hace años mantiene una frenética actividad ofreciendo cursos y participando en eventos en los que muestra su maestría en la técnica más tradicional de la cerámica, como es el uso del torno, pero también sus investigaciones en el complejo y fascinante mundo de los esmaltes de cristalizaciones

El Alquimista del Cosmos Cerámico

Maite Ayllón

 

Para entender la cerámica de vanguardia en España, es imprescindible detenerse en la figura de José María Mariscal Paneque. Nacido en La Bisbal d’Empordà, una tierra donde la arcilla y el fuego forman parte del ADN cultural, Mariscal creció en el seno de una familia de alfareros. Allí, entre el torno y el aroma del horno, forjó una comprensión instintiva del material que más tarde elevaría a niveles de maestría técnica internacional.

Desde su estudio en Albons (Girona), fundado en 2003, Mariscal ha transformado la tradición en innovación. Aunque domina las formas refinadas y el oficio clásico, su verdadera pasión —y lo que lo ha convertido en un referente mundial— es la investigación de las cristalizaciones de zinc. Su enfoque no es solo artístico, sino casi científico: busca el equilibrio perfecto entre la química de los esmaltes, la precisión de la temperatura y la entrega al azar controlado que ofrece el fuego.

Lo que define el trabajo de José María es su capacidad para capturar lo efímero. Cada una de sus piezas es un espacio de exploración donde nacen formaciones cristalinas irrepetibles, evocando paisajes microscópicos o galaxias lejanas. Esta búsqueda constante de la belleza a través de la técnica lo ha llevado a exponer y ser reconocido en instituciones de prestigio mundial, como el Museo de Cerámica de Taoxichuan en China, donde su obra forma parte de la colección permanente. Así como en la gran cantidad de cursos que imparte cada año tanto de torno como de cristalizaciones por todo el mundo.

El arte de las cristalizaciones de zinc en la cerámica es una disciplina que combina la química de los materiales con un control riguroso del fuego. Basándonos en el trabajo y la metodología de José María Mariscal Paneque, este proceso se aleja del azar para convertirse en una técnica técnica fundamentada en la experimentación y, sobre todo, en el dominio de una receta base.

La importancia de la receta base: El cimiento del ceramista

Para Mariscal, el paso más crítico en el éxito de los esmaltes cristalinos no es encontrar una fórmula mágica externa, sino establecer una receta base sencilla y fiable que funcione con los materiales locales y el comportamiento específico de cada horno. Esta base actúa como un punto de referencia indispensable para entender cómo interactúan los ingredientes y cómo se desarrollan los cristales según la curva de cocción elegida.

Trabajar con una receta propia y dominada otorga al ceramista un control real sobre su obra. Una vez que se tiene esta base estable, es posible crear infinitas variaciones simplemente ajustando pequeñas proporciones de óxidos, carbonatos o modificando ligeramente el ciclo de calor. Por ello, se recomienda empezar con lo que se tiene a mano, analizando qué fritas están disponibles localmente y construyendo el conocimiento desde esa accesibilidad.

Un par de recetas base para empezar:

Esmalte TRANSLÚDICO

3110 480 Gramos
SiO2 250Gramos
Zinc 255 Gramos
TiO2 10 Gramos
CMC/ Peptapone 10 Gramos

Óxidos y carbonatos para los colores

Esmalte OPACO

3110 480 Gramos
SiO2 180 Gramos
Zinc 250 Gramos
TiO2 70 Gramos
CMC / Peptapone 10Gramos

mejor usar carbonatos para los esmaltes opacos

El proceso de elaboración: Composición y aplicación

La estructura química de estos esmaltes suele ser simple en su concepto básico: una mezcla de aproximadamente un 50% de frita, 25% de zinc y 25% de sílice, a la que se añaden los colorantes necesarios. Sin embargo, la preparación física del esmalte es vital para su correcta aplicación. Mariscal detalla proporciones específicas de agua para garantizar una consistencia de trabajo óptima:

  • Para aplicación a pincel: Se utilizan unos 600 ml de agua por cada kilogramo de material seco, siendo fundamental añadir entre un 1% y un 2% de agentes como CMC o Peptapone para facilitar el agarre.
  • Para aplicación con pistola: La proporción aumenta a unos 750 ml de agua por kilo, y en este caso es importante emplear sales de Epsom en lugar de CMC para mantener la fluidez adecuada.

En cuanto al soporte, el trabajo suele realizarse sobre piezas de porcelana o gres cubierto con una fina capa de barbotina de porcelana. Debido a que estos esmaltes son extremadamente fluidos durante la cocción y tienden a escurrir, es imperativo el uso de recogegotas (catchers) y pedestales individuales para cada pieza, evitando así que el esmalte fundido dañe las placas del horno.

La cocción y el desarrollo del cristal

El crecimiento de los cristales ocurre durante fases específicas de la temperatura. Una curva básica de ejemplo inicia con una subida rápida hasta alcanzar los 1.275 ºC para fundir el esmalte. Tras un breve mantenimiento, el horno se deja enfriar de forma natural hasta una “meseta” de crecimiento, situada comúnmente alrededor de los 1.080 ºC, donde se mantiene durante varias horas para permitir que las formaciones de zinc se expandan.

La aplicación también influye en este resultado visual. Normalmente se aplican tres capas de esmalte, pero el grosor debe ser preciso: si la capa es demasiado fina, es probable que aparezcan demasiados cristales pequeños en lugar de las formaciones grandes y definidas que caracterizan este estilo.

Técnicas avanzadas y efectos especiales

Más allá de lo básico, la documentación de Mariscal explora efectos complejos como los esmaltes Galaxia. Estos se logran mediante una saturación de óxido de cobre y un proceso posterior de lavado químico (leaching) con ácidos (como el bisulfato sódico o incluso vinagre) para crear contrastes dramáticos entre el fondo y los cristales. Asimismo, el uso de tierras raras como el lantano o el neodimio permite ajustar la transparencia, el brillo y la estabilidad térmica, elevando la técnica de la cristalización a un nivel de sofisticación técnica y estética superior.

El universo de las cristalizaciones de zinc, bajo la mirada de José María Mariscal, es un diálogo constante entre la precisión técnica y la poesía del fuego. No se trata simplemente de aplicar química sobre arcilla; es el intento de capturar, en la quietud de la cerámica, el dinamismo de la naturaleza: el crecimiento de un copo de nieve, la estructura de una gema o la inmensidad de una nebulosa.

El Corazón de la Obra: Los Esmaltes Galaxia

Dentro de su repertorio, los esmaltes “Galaxy” son quizás su firma más personal y evocadora. José describe este nombre como una forma de identificar sus esmaltes saturados con óxido de cobre que, tras un proceso casi alquímico, transforman la superficie cerámica en un cosmos profundo. Estos esmaltes no revelan su verdadera belleza al salir del horno; necesitan un paso final de transformación.

La característica distintiva del efecto Galaxia es el alto contraste entre el fondo y los cristales. Mediante un proceso llamado lavado químico o leaching, la pieza se sumerge en ácidos —que pueden ir desde el bisulfato sódico hasta elementos cotidianos como el vinagre o el jugo de limón— para modificar los óxidos metálicos de la superficie. Este baño elimina selectivamente parte del color, revelando fondos de un blanco intenso y resaltando las esferulitas como estrellas brillantes en una noche clara. Es un proceso irreversible que requiere maestría: un segundo de más en el ácido y la magia puede desvanecerse; un segundo de menos y el misterio queda oculto.

Receta Base “Galaxy” para Principiantes

Para aquellos que desean iniciarse en este camino, Mariscal propone una receta base que sirve como mapa para explorar estas constelaciones cerámicas:

  • Frita 644: 470 g
  • Sílice: 250 g
  • Zinc: 245 g
  • Titanio: 10 g
  • Óxido de Cobre: 65 g
  • Óxido de Manganeso: 25 g
  • CMC o Peptapone: 15 g

Esta fórmula destaca por su alta concentración de cobre, que es lo que permitirá el juego de colores tras el ácido. La aplicación suele ser de tres capas sobre gres con engobe de porcelana, y la cocción alcanza los 1.280 ºC, con paradas estratégicas en el descenso (mesetas) a 1.080 ºC y 1.030 ºC para permitir el crecimiento de los cristales antes del enfriamiento final.

La Búsqueda de la Consistencia

Más allá de las fórmulas, el mensaje de Mariscal es la soberanía del ceramista sobre su taller. Una receta base no es una ley inmutable, sino un punto de referencia. Los esmaltes Galaxy son la prueba de que, con una base sólida y mucha experimentación, es posible convertir un fallo o una saturación en una obra de arte que parece contener, en su pequeña escala, toda la inmensidad del espacio.

 


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Más información sobre cursos y sobre la técnica de José Mariscal en:

www.mariscal-ceramics.com

@josemariscalpaneque


Se prohíbe el uso de texto y las imágenes de este artículo, que se publican en Infoceramica exclusivamente para la promoción de la obra del artista, queda prohibida su reproducción sin permiso expreso. Infoceramica agradece a José María Mariscal y Mayte Ayllón por la ayuda prestada para la realización de este artículo.


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