El Consejo de Ministros ha declarado Bien de Interés Cultural (BIC) el emblemático mural cerámico de Joan Miró situado en el Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat, de este modo, este imponente mosaico de 500 metros cuadrados, diseñado junto al ceramista Josep Llorens Artigas, y que da la bienvenida a los viajeros en la Terminal 2B recibe la máxima protección legal del Patrimonio Histórico Español
La obra fue el resultado de un encargo realizado por el Ayuntamiento de Barcelona en 1968. El objetivo fundamental consistía en “dotar de modernidad y vanguardismo a las infraestructuras de la ciudad durante la ampliación de la terminal aérea”. Para materializarlo, Miró trabajó en estrecha colaboración con el reputado ceramista Josep Llorens Artigas, reanudando una alianza artística que ya había dejado huella en instituciones internacionales como la UNESCO en París o el Museo Guggenheim de Nueva York.
Las dimensiones y especificaciones técnicas del panel son monumentales. Posee una superficie total de 500 metros cuadrados, estructurada con 4.865 azulejos esmaltados rectangulares. El conjunto escultórico alcanza un peso aproximado de 35 toneladas. La producción requirió un esfuerzo técnico superlativo, necesitando 464 hornadas diferentes en un horno escalonado de tipo noborigama para conseguir los característicos efectos irregulares de luz y color que los autores buscaban.
El complejo montaje de las piezas comenzó en 1970 y se prolongó durante seis meses a un ritmo de 60 placas diarias, abriendo sus puertas al público el 18 de marzo de 1971. Con la declaración de este nuevo BIC se asegura la conservación definitiva de una pieza clave del arte público del siglo XX. El autor barcelonés saldó así su promesa de entregar a su ciudad natal la gran obra que le había ofrecido.

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