
Manabu Atarashi. Chawan cocido en posición lateral en horno de leña con esmalte Oribe mezclado con cenizas.
Algunas técnicas de hechura, decoración y cocción de Japón son universales, empezando por el rakú y siguiendo con el neriage, el nerikomi, la kanna, el mishima, el hakeme y otras como esmaltar con cacito, las hojas sobre el temmoku, los efectos de las llamas or yohen y la decoración con cera o ronuki, entre miles de técnicas
Las técnicas de decoración cerámica japonesas son legendarias, sobre todo porque en muchos casos se han construido sobre técnicas que venían de Corea, como el mishima, o China caso de la hoja sobre el temmoku, inclusive algunos ceramistas pueden adoptar técnicas de otras culturas cerámicas como Takuo Kato y sus piezas con reflejos metálicos o el uso en algunas piezas del gres salino por parte de Tatsuzo Shimaoka, inclusive encontramos piezas de esta técnica alemana de Shoji Hamada.
La influencia del rakú es enorme, gracias a la Familia Rakú y el actual Kichizaemon XV Rakú, por otro lado tenemos el rakú de los Kenzan, que tanto influyó en Bernard Leach y donde destaca Ogata Kenzan.
Tatsuzo Shimaoka era un virtuoso de diversas técnicas, entre las que destaca la decoración con cuerdas, que se consigue presionando sobre la superficie de la pieza, una técnica que puede tener su origen en el periodo Jomon. Su técnica personal consistía en enrollar diversas cuerdas sobre una tira de bambú y mojarlas para gravar su textura en la cerámica. Otro destacado ceramista que utilizó esta técnica fue Mineo Kato.
El neriage es también muy popular, incluyendo la variante conocida como nerikomi, con un detalle más fino. Tsuneji Ueda llamaba al neriage un mosaico de cerámica que, lógicamente, tiene múltiples variables, como el neriage expandido, el neriage de torno y el neriage de hechura manual clásico. Esta técnica tiene muchos seguidores, empezando por Ichiro Kimura, Kumo Uchida, Sekisui Ito, Ban Kajitani y Matsui Kosei, entre otros.
Los ceramistas son muy dados a crear texturas y relieves, de ahí la popularidad de grabar impresiones o haritsuke, destacando a Kanzan Shinkae, Ryozo Taniguchi y Seitoku Kawai, la creación o aplicación de relieves o uki-botan son la especialidad de Hajime Kato. El peinado con bambú da una decoración muy sutil, tal como vemos en las cerámicas de Shindoku Tsuji. En el mishima destaca Taira Agano, por no hablar de la obra de Yuzo Kondo de características similares al mishima.
El hakeme es también popular en Japón gracias a ceramistas como Ichiro Kimura y Kuroki Saito. Nihonmatsu Banko aplica relieves de cerámica más pronunciados que el pate-sur-pate europeo y conocidos como choka. La hoja sobre el esmalte temmoku es impresionante y en esto destaca Okada Yasumasa y en variables de lo mismo, hay que hablar de Ishikawa Seiho.
Las cuerdas impregnadas con sales y cocidas en un horno de leña dan un aire de naturalidad muy creíble, son conocidas como hidasuki y en esto vemos las cerámicas de Kimura Sumio.
En la cocción tenemos determinas texturas del fuego, la leña y la ceniza, todo muy japonés y aquí destacan Yoh Akiyama y Yoh Tanimoto, entre otros muchos. La decoración con cera cuenta con la maestría de Shoji Hamada y Gerd Knapper. La cerámica por capas tiene como mascaron de proa a Miyashita Zenji. Otras técnicas son el celadon o seihakuji de Fukami Suehara; el ikoni de Shigekazu Nagae; la aplicación de laminas de oro sobre esmalte tiene a Ono Jiro como máximo exponente.
Todas estas técnicas son solo una pequeña muestra de la riqueza de la cerámica japonesa, que hace de este país el paraíso de los ceramistas.
Texto de Antonio Vivas. Publicado en Revista Cerámica
Editado, corregido y ampliado por Infoceramica.com

Tatsuzo Shimaoka (Japón). Decoración con cuerdas, cocción de leña, 2004.

Yoh Akiyama (Japón). 94 × 49 × 45 cm, 2004. Cocción de leña.

Yoshikawa Masamichi (Japón, 1946). Porcelana con celadón y decoración en pintura azul.
Si quieres seguir leyendo artículos como este, apóyanos haciéndote socio de Infocerámica
