Exposición de Domingo Huertes

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Escultura de Domingo Huertes

Durante el pasado mes de abril se pudo visitar, en la sala de exposiciones “Espacio Moncloa”, de la madrileña Escuela de Cerámica de la Moncloa, la exposición de escultura de Domingo Huertes,  titulada “Gritos y susurros”, en la que gran parte de las obras estaban realizadas en cerámica.

Allí pudimos charlar con el autor sobre su obra y sus motivaciones. Ofrecemos a continuación un extracto de esta conversación que puede darnos algunas claves sobre su obra, también es muy interesante leer el texto que el escultor Pedro Quesada ha escrito para la ocasión.

Me estabas hablado de esta serie de los “bastones”.

Esta es una serie en la que intento es reflejar la sensación que da el bastón en diferentes pueblos, como el gitano, de mando o de prestigio; me apetecía, por otro lado, colocarles una serie de elementos, como clavos que parecen seres humanos, que indican, en cierto modo, esa sensación de poder. Son seres humanos que también buscan esa dicotomía entre arriba y abajo, el poder… Como siempre, mezclo materiales, madera, clavos, cuerda y bronce.

Los materiales ¿los mezclas según te sugiere la pieza?

En ocasiones es lo que me pide, pero otras veces lo tengo muy premeditado. Si tubiera que definir mi proceso de trabajo es que pienso bastante lo que quiero hacer. Luego tengo un tiempo de vorágine, de eclosión, de trabajo. Pero sí que pienso bastante lo que quiero representar, busco los materiales, los enlazo y los pruebo, pero luego, en ese “pìco de trabajo” o eclosión, son los materiales los que te van pidiendo cosas.

En una obra tan narrativa ¿quizá sería contraproducente dejarte llevar por esa “eclosión”?

Es algo bipolar, entre lo que quieres narrar y, posteriormente, el efecto definitivo. Los materiales piden, sobre todo en momentos determinados; por ejemplo con el barro o la cera perdida, antes de hacer el bronce, sí que es verdad que el material te indica el camino. Pero creo que es importante esa bipolaridad del trabajo previo y el resultado definitivo; yo digo a mis alumnos que el proceso de creación es como si en un viaje de Madrid a Barcelona, paras en Medinaceli, haces una buena comida, conoces a alguien y decides quedarte allí dos días. No es negativo, yo creo que es muy enriquecedor. El proceso tiene que ser constante porque si no estás trabajando no enlazas cosas, aunque también debes procurar no sentirte constreñido. Alfonso d’Ors decía que al llegar al taller hay que guardar el boceto y hacer lo que te pide el trabajo o el material. Creo que las dos cosas, bien conjugadas, pueden venir muy bien.

¿Que crees que aporta la cerámica a tu obra?

La cerámica tiene un poder impactante, creo que cualquier creador, en el momento que coge el barro se enamora, es imposible no enamorarse del barro, de la cerámica. Todo el mundo conoce la cerámica y tiene cerámica en casa, pero las posibilidades creativas de la cerámica, del barro, de esa calidez, esa fuerza, esas sensaciones, son grandes desconocidas. Yo sin el barro no sería lo que soy. Yo empecé con el barro, bueno, todo el mundo empieza con el dibujo, el trazo, el acento…, el dibujo es imprescindible, pero el barro tiene un significado importantísimo, es muy cálido, y además ahora tenemos materiales que te dan una fiabilidad y una potencia que para mi es imprescindible. Creo que en mi obra se refleja que tiene esa capacidad de transmitirnos, de sentirlo, apetece tocarlo. El bronce a veces es muy frío, pero el barro apetece acariciarlo. Siempre que puedo intento incorporar elementos, como cuerdas, que añaden un contraste de colores y texturas, o el agua que da sensación de placidez.

Esas piezas en las que incorporas agua se ven mucho más poéticas que otras.

Yo he definido esta exposición como “pequeños poemas visuales”, en los que nos quedemos con la esencia y que la pieza lo resalte. Lo que busco es que mis esculturas, incluso sacadas de su contexto, conserven la fuerza y signifiquen algo para otras personas. Busco esa placidez, esa sensibilidad, me gustan los contrastes pero siempre busco la poesía.

El simple hecho de tener elementos en relación a la guerra civil o al trabajo en el campo, te lleva a la poesía social.

Si, eso es importante en mi obra, el realismo y la poesía social son básicos. Los artistas debemos estar comprometidos social y, por qué no, políticamente. Lo importante es trabajar en tu taller y compartir con tu gente más cercana, pero también quiero que mi obra tenga repercusión, no quiero que se quede en una caja, incluso que una parte sea monumental, que llegue a espacios públicos.

¿Te interesa la obra pública?

He hecho propuestas, hay alguna que ha estado apunto de realizarse. Los “hombres arado”, por ejemplo, son muy monumentales y enlazan con lo que decíamos antes, ya que fue la primera idea fue una propuesta de la Fundación Miguel Hernández como homenaje al centenario del nacimiento del poeta. Esto me hizo buscar la idea de la dureza del trabajo, de la precariedad, de todo lo que la gente del pueblo ha vivido, un homenaje a la idea de que con la vida se hacen surcos. Es una idea que ha tenido bastante repercusión en mi obra.

En algunas piezas, como en “Atrapado” (bronce y compases), el significado parece no ser tan evidente como en otras.

Me gusta mucho que cada persona haga suyas las obras, en ocasiones hay personas que te cuentan cosas que tú no te habías planteado. Esta pieza en concreto es de una serie titulada “Danger trabajo, fortalezas y debilidades”, relacionados con el mundo del trabajo, que comencé antes de la crisis económica, pero que después ha vuelto a tener un significado muy especial. Llegué a hacer una exposición itinerante con 56 obras que tenían algo que ver con lo que nos agobia, lo que nos mata, lo que nos complica. Eduardo Galeano decía algo así como que el trabajo es un vicio que no podemos evitar. En esta pieza lo que vemos son dos compases que atrapan a una figura que lo que quiere es gritar o salir. En muchos casos te puede gustar mucho tu trabajo, pero a la vez sentirte muy atrapado, y quise representar un poco eso. El arte también puede contribuir a cambiar realidades sociales. El arte y la cultura en general.

La conversación continúa, Domingo Huertes desgrana sus pensamientos de forma que atrapa; del mismo modo que en su obra combina materiales, su discurso mezcla elementos del arte, de la cultura o la literatura, pero también de la política cultural, de otros artistas o de los retos de la sociedad actual. Todo eso puede reconocerse en su obra, comprometida con el arte, pero también con el entorno que la provoca, la define y con la realidad social de quien la admira.

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Escuela de Cerámica de La Moncloa
Calle Francisco y Jacinto Alcántara, 2
Madrid

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La obra cerámica de Domingo Huertes

Domingo en su obra escultorica emplea un lenguaje expresionista. Destacaría de su obra que es muy personal, que ha buscado un modo personal de expresión al margen del academicismo y de dogmas establecidos. Fui a su pueblo natal con el y descubrí que a pesar de haber vivido casi toda su vida en la gran ciudad, no se ha desligado de su naturaleza, de su origen y eso se ve reflejado en su obra. Emplea materiales reciclados como herramientas de trabajo, clavos, llaves, cuchillos, compases, mascarillas, palas, cuerdas, alambre, cascos de obreros, herraduras, cabezas de martillo a los que dota de significado al colocarlos fuera de su contexto habitual.

Su obra es una critica social, nos hace recordar las injusticias que existen en nuestra sociedad y el dolor y el sufrimiento de esas personas oprimidas. Sus obras nos hacen revivir la angustia, la esclavitud, la opresión, la violencia, la frustración, el desamparo que pueden sentir muchas personas en nuestra sociedad.

Pienso que todos nos quedamos mudos ante sus obras porque todos nos sentimos cómplices de esta realidad. Su obra es un grito y una reivindicación contra esta realidad. Pero lo mas interesante de la obra de Domingo es el sentimiento de Esperanza que transmiten sus obras, de que las personas no somos individuos aislados en una sociedad, sino que formamos parte de algo mas grande que es la Humanidad y que nos necesitamos los unos a los otros para poder evolucionar. Son gritos, susurros, llamadas de Esperanza. Y detrás de estos gritos esta la convicción de que hay una salida. Sus obras transmiten el anhelo de salir de ese aislamiento.

24 de Abril de 2015
Pedro Quesada,escultor

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Domingo Huertes

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Información:

Página web de Domingo Huertes

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Se prohíbe el uso de texto y las imágenes de este artículo, que se publican en Infoceramica, con permiso de la autora, exclusivamente para la promoción de la exposición, queda prohibida su reproducción sin permiso expreso. Infoceramica agradece a Domingo Huertes, Pedro Quesada y la Escuela de Cerámica de La Moncloa el permiso para tomar y reproducir las fotografías.

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