Cocción de horno de leña en Pelahustán

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Cocción de cerámica en horno de leña

El pasado fin de semana en Pelahustán, en la toledana Sierra de San Vicente, un pequeño grupo de ceramistas llegados desde Andalucía, Extremadura, Madrid y Londres tuvieron la oportunidad de tener un primer contacto con las cocciones de leña a alta temperatura

Cocción de horno de leña

Wladimir Vivas

«A pesar de las dificultades de cocer con diferentes tipos de pastas que no habíamos probado antes, en ocasiones las cocciones de leña te regalan buenos resultados»

Cuando se cuece un horno de leña a alta temperatura tenemos muchas variables a tener en cuenta: el tipo de pasta, los esmaltes que utilizamos, el tipo de leña o la forma en que elegimos desarrollar la cocción, por nombrar solo algunas de las más evidentes. Cada uno de estos detalles interactúan con los otros y deben ser calibrados antes de tomar decisiones. 

Esto se hace mucho más dificil si la cocción se realiza como parte de un curso, en el que cada participante trae sus propias piezas ya bizcochadas. Lógicamente cada uno trae piezas realizadas con diferentes pastas, muchas de las cuales no hemos probado nunca en cocción de leña. El tema de las pastas es importante, ya que no todas reaccionan igual a las cenizas y la llama, de forma que, en esta cocción, algunas piezas realmente no llegaron a tener ese carácter distintivo de colores y texturas que esperamos de la cerámica cocida con leña. No obstante, en futuras cocciones se deben seguir haciendo pruebas, ya que esa misma pasta, en otro lugar del horno, puede funcionar perfectamente.

En cualquier caso, y exceptuendo un porcentaje pequeño de las piezas cocidas, la tónica general de la cocción fue buena. Muy buena, teniendo en cuenta que en este tipo de cocciones el procentaje de piezas fallidas es superior a otros sistemas, como el gas o la electricidad.

La cocción se desarrolló como parte de un curso, y contó con la participación de siete ceramistas. El horario del curso nos hizo tener que esmaltar, cargar, cerrar y cocer el horno el mismo día, por lo que ese primer día de curso fue especialmente intenso. Por la tarde ya estuvo todo más calmado, con los turnos de dos horas de atención al horno, que permitían relajarse y descansar.

Con un día entero, el del enfriamiento del horno, dedicado a clases teóricas y otras actividades en torno a las cocciones de leña, el curso llego al momento más esperado el domingo por la mañana, con la apertura y descarga. Todo el que hace cerámica lo sabe, abrir el horno es el mejor momento de todo el proceso cerámico, pero es que en el caso de las cocciones de leña esto se multiplica, ya que el efecto de la llama siempre te sorprende, la mayoría de las veces para bien. Alguien dijo que es una forma de recuperar esa ilusión de las primeras veces, cuando, como principiante, abres la tapa del horno y de maravillas de los cambios acaecidos.

Estos cursos, para mi, tienen importancia por la capacidad de introducir a los alumnos en una forma de entender esa última parte del proceso de hacer cerámica, de entender la cocción como parte del proceso creativo. Espero haberlo conseguido al menos en los siete participantes con quienes compartimos el pasado fin de semana unos días llenos de fuego, cerámica y comidas al aire libre.

Seguiremos programando curso de este tipo durante el invierno, puedes consultar en la sección Formación-2019


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Agradecimientos a los participantes: M.ª José, Juan, Magdalena, Rubén, Mai, Santiago y Ana.

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