Carlos Martínez. Monumento a las víctimas

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Escultura cerámica de Carlos Martínez

A finales de 2018 se inauguró en Elda, Alicante, el monumento en memoria a las víctimas eldenses en los campos de concentración nazis, obra del escultor de esta misma ciudad alicantina Carlos Martínez

Carlos Martínez

«El monumento muestra a alguien que ya no puede moverse a causa del peso que soporta. El pie insinúa un último intento de avanzar, pero el desproporcionado lastre impide cualquier paso«

Carlos Martínez realizó el pasado año, por encargo por la Concejalía de Patrimonio del Ayuntamiento de Elda (Alicante) esta monumental escultura pública con la que se quiere honrar la memoria de vecinos, familiares y amigos que fueron víctimas de las deportaciones a los campos de concentración nazis.

La mayoría de los presos eldenses acabaron en el campo de concentración austríaco de Mauthausen. Aunque muy conocida, es importante que se mantenga viva la memoria de uno de los momentos en que la politica se conjugo con la barbarie, que llevó a la muerte a millones de personas en todo el mundo. En el caso de Mauthausen y sus sub-campos, se estima que fueron unas 235.000 las personas asesinadas. Este campo fue conocido como «El campo de los españoles».

Uno de esos españoles fue el fotógrafo Francisco Boix, que consiguió esconder y salvar miles de negativos de fotografías, como la de la tristemente célebre “Escalera de la Muerte”. La imagen se utilizo para la inauguración del monumento, junto a la imagen del siniestro triangulo azul, destinado a prisioneros apátridas, en donde podía verse la “S” de Spanier, español en alemán. La razón de declararles «apátridas» fue consecuencia de la decisión del Gobierno del General Franco de no reconocer la existencia de españoles fuera de nuestras fronteras.

El propio artista nos comenta: “La Escalera de la Muerte” es la subida que vemos en la imagen del cartel, de piedras de granito que portaban los prisioneros de la cantera del campo de concentración, lo cual suponía la muerte casi segura. Los prisioneros podrían morir exhaustos de trabajo, o por las vejaciones y maltrato de las SS, se calcula un hombre muerto por losa de peldaño, escribo Francisco Boix.»

«Este relato me conmociono y me conectó rápidamente con la serie -Sobrepeso-, esta vez llevado el sobrepeso al último termino. Encontré un paralelismo con la carga y el abrumador peso de la piedra; esta vez, con unas connotaciones mas radicales, dirigidas a la idea de aplastamiento, agotamiento y muerte.»

Además del triángulo cosido en su ropa, los prisioneros tenían la marca tatuada del número que se le asignaba. Carlos Martínez ha incluido en su monumento la numeración de las víctimas eldenses, esta vez grabadas en bajorrelieve; una numeración que perdurará, al contrario de la idea de las autoridades nazis, que pretendían precisamente despojarles de cualquier rasgo de humanidad. Con esta acción se hace el merecido homenaje a la memoria de estos eldenses: Manuel José Albert, Manuel Amat Pérez, José Sirvent González, Luis Leal Rico, Javier Deltell Prats, José María López Graciá, Luis Guardiola Santa o José Poveda Gran, además de los que no se tiene constancia documental de su paso por Mauthausen, y de los pocos que consiguieron sobrevivir.

Carlos Martínez ha sabido interpretar no solo el sufrimiento personal de las víctimas, sino también la abrumadora losa que estos actos extiende sobre la humanidad, el peso que el conocimiento de que este horror fue creado por hombres y mujeres con la intención de exterminar a otros hombre y mujeres, de la forma más abyecta además, recreandose en el sufrimiento, el desprecio y el horror. Con monumentos como este, Carlos Martínez ayuda a combatir el olvido, la deshumanización del «otro», que lleva, en palabras de la filósofa Hannah Arendt, a la «banalidad del mal».

Carlos nos da unas últimas claves sobre su obra: «La situación que describe el monumento es el de alguien que ya no puede moverse a causa del peso que soporta. El pie insinúa un último intento de avanzar, pero el desproporcionado lastre impide cualquier paso.»

«El monumento está exento de pedestal , dede estar conectado a la tierra, y enfatizar la sensación de vencimiento y peso. El material elegido es piedra Bateig que se extrae en término municipal de Elda; es este tipo de piedra, y no otro, para reforzar la idea del origen. Las partes del cuerpo están realizadas de gres con chamota.»

www.carlos-martinezgarcia.com


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Fotos: Carlos Martínez

Texto: Carlos Martínez y Wladimir Vivas

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