Características de los rojos de cobre

by Infocerámica
Cerámica de Tom Turner

Cerámica con esmalte rojo de cobre de Tom Turner. Más información en www.tomturnerporcelain.com.

Un nuevo artículo de Maite Larena, que nos servirá de introducción en los esmaltes rojos de cobre, también conocidos como “sangre de buey” y que son considerados por muchos como una de las cumbres de la cerámica de todos los tiempos 

Texto: Maite Larena (extractos y referencias de varios autores)

Los rojos de cobre son probablemente el grupo más extenso de vidriados de cobre, y entre ellos hay gran variación. Para simplificar el estudio de los rojos de cobre, se pueden agrupar en tres categorías:

  • Sangre de toro, que van desde el rojo fresa al rojo sangre oscuro, con algunas variaciones de color y textura, con una delgada línea blanca en los límites del esmaltado, cuando la capa es delgada.
  • Rojos flambeados, que incluye aquellos con aspecto moteado con rayas blancas azules y púrpuras, un interesante pero sutil efecto que se desarrolla durante el enfriamiento en las recetas de rojos de cobre bajos en alúmina.
  • Flor de melocotón (peach bloom), que agrupa varios tipos: los más clásicos son el rojo luminoso con manchas verdes, semejando la piel de los melocotones maduros.
Porcelana china con esmalte rojo de cobre

Jarrón, c. 1713–1722. Porcelana de Jingdezhen con esmalte “Flor de melocotón”. Expuesto en la Galería 200 del MET, Nueva York. (Infocerámica agradece al MET la posibilidad de publicar esta imagen)

Sangre de toro y rojos flambeados:

Los vidriados de alta temperatura rojos de cobre son de bajo contenido en alúmina, alto en alcalinos y, a menudo, bajos en sílice, con pequeñas cantidades de cobre como óxido (0,3 a 0,5 %) o carbonato (0,3 a 1 %), y un pequeño contenido en óxido de estaño (0,8 a 2 %).

Muchas recetas de rojos de cobre están fuera de los límites para un “buen” vidriado. Pueden tener alto contenido en óxido de calcio y álcalis, bajo en alúmina o sílice, o combinación de estas características. Típicamente, los vidriados de bajo contenido en alúmina son brillantemente coloreados y fluidos. Los rojos de cobre no son una excepción y tienen tendencia a acumularse en el pié de la pieza si se aplican en capa gruesa o se sobrecuecen. También tienen tendencia al cuarteo.

La superficie cocida de un vidriado rojo de cobre es bastante suave: se erosionará en el lavavajillas o pueden deteriorarse si se utiliza con alimentos ácidos. No obstante, los rojos de cobre son algunos de los más bellos vidriados cerámicos, y algunos de ellos se pueden utilizar en el exterior o en cerámica utilitaria.

Las recetas de rojos de cobre pueden ser complejas. Por lo general contienen: feldespatos, carbonato de calcio, cuarzo, caolín, en cantidades regularmente bajas y fritas borácicas, más óxido de estaño y cobre , introducido como carbonato u óxido. Es la combinación entre el óxido de estaño y el cobre la que dará el color.

Como feldespatos pueden aparecer potásicos, sódicos, nefelinas y espodumeno. La calidad de los feldespatos, así como el contenido en álcalis de los mismos proporcionara  tonos ligeramente diferentes de rojo.

El óxido de estaño es un auxiliar en la creación de rojos de cobre coloidales en los primeros estadios de la cocción. La adición de mayores cantidades que las reseñadas de óxido de estaño da vidriados lechosos y semiopacos.

Ernest Chaplet. Jarrónm c. 1895. Museo Victoria & Albert, no. C.1280-1917 (Infocerámica agradece al V&A Museum por los derechos de publicación)

Cantidades de cobre superiores a las nombradas, hacen que los vidriados viren a verdes y, por encima del 5% puede desaparecer completamente el rojo. Pero hay otros aspectos a tener en cuenta:

  1. El carbonato de bario, en pequeñas cantidades, intensifica el color y crea azules y púrpuras. Altas concentraciones de carbonato de bario provoca que el rojo cambie a negro-rojo.
  2. El óxido de magnesio procedente de dolomita, talco o carbonato de magnesio crea superficies mate, cristales polvo de té, colores rosa y reduce el cuarteo.
  3. Un 1 o 2% de carbonato de litio intensifica los colores y fomenta tonos azules en las recetas de “flambeados”.
  4. La adición de cobalto en cualquier cantidad y forma causa que los rojos viren a púrpuras.
  5. El titanio, como óxido, rutilo o ilmenita, dará vidriados lechosos.
  6. A veces se utiliza óxido de hierro en lugar de óxido de estaño para ayudar a la formación de partículas coloidales de cobre.

Con rojos de cobre se pueden conseguir distintos tipos de rojo a partir de una receta de vidriado, dependiendo del ciclo de cocción, Estos vidriados son muy sensibles a la atmósfera y la temperatura del horno. La reducción debe comenzar sobre los 850 ºC.

Porcelana china con esmalte Flor de melocotón

Jarrón. Porcelana de Jingdezhen con esmalte “Flor de melocotón”. Expuesto en la Galería 200 del MET, Nueva York (Infocerámica agradece al MET la posibilidad de publicar esta imagen)

Flor de melocotón

El clásico “Flor de melocotón” es un vidriado transparente verde con un jaspeado rosado y picas verdes. Es muy difícil reproducirlo con fidelidad. Se consigue si la reducción suave comienza sobre los 970 ºC y cuando llega a la máxima temperatura se mantiene la reducción fuerte durante unos 45 minutos. Aunque la variabilidad debido a la reducción aplicada cambia radicalmente: un mínimo exceso de reducción, y el esmalte saldrá completamente rojo, una reducción poco intensa y conseguiremos un esmalte verde.

Algunos autores consiguen este tipo de efecto “piel de melocotón” utilizando un esmaltes celadón al que aplican encima una leve solución de 4 partes de carbonato de cobre y una parte de óxido de estaño, terminando con otra capa más del mismo celadón.

También existe otra variedad que puede incluirse en este tipo de esmaltes: el rosa de cobre, que puede conseguirse aplicando una fuerte reducción a un rojo de cobre que incluya óxido de magnesio.

Cerámica con esmalte rojo de cobre de Brother Thomas

Cerámica con esmalte rojo de cobre de Brother Thomas. Imagen de archivo sin identificar. Más información sobre Brother Thomas (Tucker Gallery)

La cocción de los rojos de cobre

Es el punto fundamental para obtener buenos vidriados rojos de cobre. Habitualmente las piezas salen parcialmente reducidas, combinando zonas rojas con zonas sin color. Suele deberse a una reducción insuficiente.

Hay varios métodos para evitar este defecto:

  1. Puede ponerse sobre la pieza una capa de óxido de hierro pincelado y cepillado sobre el esmalte. Esto ayudará a sellar la superficie a alta temperatura.
  2. Pincelar una delgada solución de cobre bajo el esmalte. Esto producirá una barrera para retener el cobre.
  3. Poner la pieza dentro de una caja o saggar con carbonato de cobre pincelado en el interior de la misma. Esto servirá para mantener los gases de cobre en el interior de la gaceta o saggar.
  4. Poner un esmalte claro, ligeramente de más baja temperatura sobre el esmalte rojo. Esto actúa de manera similar al óxido de hierro, incluso puede ser más beneficioso.
  5. Agregue una pequeña cantidad de polvo de carburo de silicio al esmalte. Esto crea una reducción interna que impide la reoxidación.
Pieza de cerámica de Edouard Chapallaz

Edouard Chapallaz (1921-2016) Jarrón plano en gres esmaltado en rojo. Alto, 24,5 cm. (Pieza de la Galerie Latham, Ginebra)

Es conveniente que el horno esté lleno de piezas enteramente de rojo de cobre. Esto permite que el cobre en su estado gaseoso se mantenga en la atmósfera del horno y no se disipe fácilmente. Las cocciones más largas de lo habitual también ayudan a la consecución de los rojos de cobre, al facilitar el tiempo de residencia del carbón o del monóxido de carbono en el interior del horno, con lo que facilitará su entrada en el esmalte.

La reducción suele ser intermitente: según el tipo de rojo de cobre que se quiera obtener, se comienza la reducción entre 850 y 1000 ºC y se mantiene una reducción media o fuerte durante 30 o 40 minutos, y después se continua cociendo en atmósfera oxidante durante 10 o 15 minutos. Se repite el proceso hasta llegar a la temperatura final.

Plato con esmalte rojo de cobre

Plato, principios del siglo XV. Porcelana de Jingdezhen con esmalte rojo de cobre. Expuesto en la Galería 200 del MET, Nueva York (Infocerámica agradece al MET la posibilidad de publicar esta imagen)

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Es conocida la leyenda sobre el origen de este color: Un ceramista al servicio del emperador descubrió que un gato cayó dentro del horno durante la cocción, cuyo resultado fue una magnífica pieza roja, jamas pudo repetir este resultado y, ante la vergüenza de no poder ofrecer más piezas de este tipo a su emperador, se arrojó al horno durante una cocción. El resultado, debido a la reducción provocada por su inmolación, fueron las mejores piezas con rojos de cobre jamás vistas.

Hasta aquí la leyenda. La historia, no obstante, nos habla de pruebas de utilización de rojos de cobre en China durante la Dinastía Han (206-220 d. de C.), aunque realmente surgió con fuerza durante la dinastía Yuan (1271-1368). Existen piezas de rojos de cobre de la Dinastía Yuan especialmente importantes, ya que permiten datar con seguridad su utilización; concretamente se trata de dos figuras, actualmente en la colección de del Museo Provincial Jiangxi, en Nanchang, provenientes de la tumba de la Señora Ling, que fue fielmente datada en 1338, gracias a las inscripciones halladas en diferentes piezas de la tumba. en la primera época de la Dinastía Ming (1368-1644), cuando se comenzaron a producir estas piezas en los hornos imperiales de Jingdezhen.

la siguiente edad de oro de los rojos “sangre de buey” fue durante la Dinastía Qing (1644-1911), especialmente durante el largo reinado del emperador Kangxi (1662-1722), durante el cual los talleres de Jingdezhen adquirieron un gran empuje. Durante esta época es destacable la labor del supervisor Lang Tingji (1663-1712), que ha dado nombre a estas los rojos de cobre, que en chino se conocen como “Lang yao”. Durante esta época se produjeron las conocidas “familias” de esmaltes rojos de cobre: “sangre de buey” o “flor de melocotón”, pero también otras que fueron bautizadas como evocativos nombres en chino, cuya traducción se acercaría a “belleza borracha” (por el título de una ópera) o “cara de niño”.

Wladimir Vivas

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2 comments

Maite Larena Colom 18 de mayo de 2017 - 23:06

¡Wladimir, es un lujo trabajar contigo!

Reply
Infocerámica
Infocerámica 19 de mayo de 2017 - 08:26

El lujo es tener la oportunidad de ofrecer a nuestros lectores una mínima parte de lo mucho que sabes sobre cerámica. Creo poder hablar en nombre de todos los socios de Infocerámica al darte las gracias por tu trabajo

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