Bizen y la cocción como forma de decoración

by Infocerámica

Toyo Kaneshige

Desde el siglo XVI se creo en la provincia japonesa de Bizen un tipo de cerámica cuyas técnicas pueden utilizarse en la actualidad para crear impresionantes efectos, en diferentes tipos de hornos 

Bizen. La cocción como forma de decoración

Texto: Wladimir Vivas

La prefectura de Okayama ha tenido una gran tradición cerámica, pero fue durante el periodo Momoyama (1573-1603) cuando llegó al punto álgido de popularidad. Como en otros tipos de cerámica en Japón, este reconocimiento vino de su utilización en la ceremonia del té, para la que fueron muy apreciados sus acabados rústicos, la falta de decoración y las marcas que la cocción dejaba en la superficie de las cerámicas. Estas marcas, tanto las buscadas por los autores como las que son producto del azar durante las largas cocciones, otorgan a la cerámica de Bizen su rasgo más característico, junto al uso de pastas con alto contenido en hierro.

Cerámica de Fumio Kawabata

Fumio Kawabata. Diámetro 66 mm × Alto 60 mm

Ya en el siglo XX, Kaneshige Toyo (Okayama, Japan 1896–1967), que fue declarado Tesoro Nacional Vivo en 1956, recuperó, en la década de 1930, las formas antiguas y los métodos de cocción, así como las piezas wabi para ceremonia del té propias del período Azuchi (Siglo XVI), de los últimos años del Momoyama. El renacimiento de este tipo de cerámica llevó a que, hoy en día, haya una gran cantidad de ceramistas en el actual Bizen que realizan piezas similares a las del período monoyama, lo que no está exento de polémicas, ya que en Japón algunos califican esta cerámica de “falso monoyama”.

Cerámica Bizen

Dos pequeñas piezas de cerámica Bizen, siglo XX. Probablemente de Kitaoji Rosanjin (1883-1959), de 8,2 y 12,8 cm.

Hay que resaltar que los hornos de Bizen suelen cocerse con madera de pino rojo, un tipo de madera rica en resina, en largas cocciones de hasta 10 o más días, que produce generalmente gran cantidad de marcas sobre las piezas. Estos efectos de horno, denominados “yohen”, tienen una gran diversidad, desde las zonas cubiertas de pequeñas gotas de esmalte, denominado “gomayu” (“semillas de sésamo”). El “Botamochi” es el uso de arcilla refractaria como forma de enmascaramiento de las superficies, de forma que la parte de la pieza tapada con estas tortas de arcilla refractaria queda “limpia” en relación al resto de la cerámica, marcada por el fuego y la ceniza; en ocasiones este efecto se consigue poniendo cuencos u otras piezas unas sobre otras. También tenemos el “Sangiri”, que consiste en las marcas de color gris a negras, incluso azuladas, producidas por la reducción. Y por supuesto, el “hidasuki”, o marcas dejadas por las cuerdas, tejidos o paja de arroz, en ocasiones empapadas en agua salada, con las que se envuelven las piezas. Obviamente, esta técnica tiene muchas formas de realizarse, por lo que el abanico de efectos es muy grande. En el caso de la paja de arroz hay que tener en cuenta su alto contenido en sílice, que provoca una superficie levemente esmaltada.

Cerámica Bizen

Vasija para el agua en la ceremonia del té. Periodo Edo, ca. 1625. Alto, 17,1 cm. Met Museum.

Las piezas de Bizen se utilizaban sobre todo en la ceremonia del té en forma de contenedores de agua y jarrones para flores. Dada la superficie seca de este tipo de cerámica, se dice que esta mejora si está mojada.

Cerámica Bizen

Cuenco de té con decoración “Hitasuki” del Tesoro Nacional Atsushi Isesaki.

Técnicas actualizadas

Como ya hemos dicho, tradicionalmente se cocía en largas cocciones en los grandes hornos noborigama. Estas cocciones son indispensables para conseguir algunos de los efectos, aunque otros se pueden conseguir en otro tipo de hornos. Por ejemplo, el efecto “semillas de sésamo” se puede conseguir espolvoreando ceniza encima de la pieza. Dependiendo del tipo barro y de las ceniza que utilizamos podemos conseguir diferentes resultados, desde el esmaltado completo (que no es típico de Bizen) hasta el esmalte seco, integrado en la pasta, que en ocasiones provocará pequeñas gotas o marcas en la superficie.

Cerámica Bizen

Cerámica ware. Período Momoyama. Finales del siglo XVI. Musée Guimet.

También las coloraciones del estilo “Sangiri” puede conseguirse mediente el uso de cacetas, en las que se introducirán elemenos orgánicos que, durante la cocción en un horno de gas o eléctrico, generarán los efectos de la reducción. Los efectos se pueden combinar con las cenizas, además de estudiar los diferentes elementos orgánicos, que producirán diferentes efectos, por lo que se pueden utilizar para “componer” el resultado, prediciendo hasta cierto punto los resultados que queremos obtener.

Cerámica Bizen

Pieza moderna de Bizen. Alto, 23 cm.

La reproducción del efecto “Botamochi” es más obvio, utilizamos el sistema tradicional de obturar partes de la pieza mediante la aplicación de tortas de barro refractario para que no se vean afectados, ni por el rociado de ceniza, ni por la reducción probocada en la caceta. Hay que tener cuidado de utilizar una pasta que no se pegue a la pieza. Una mezcla de alumina y caolín funcionará bien.

Cerámica Bizen

Kitaoji Rosanjin. Alto 21,5 cm. Con tapa de madera lacada.

Por último, la decoración con “hidashuki” es también relativamente fácil de conseguir. El sistema sería probar diferentes cuerdas, tejidos y, sobre todo, diferentes tipos de paja, que se pueden sumergir en agua salada. También se pueden utilizar algas, que ya suelen traer la sal marina, además de cualquier tipo de materia vegetal.

Cerámica Bizen

Cerámica Bizen de Toyo Kaneshige.

Obviamente, si queremos conseguir resultados que se acerquen al original de Bizen, será mejor utilizar hornos de combustión, de gas, gas-oil o aceite, con atmósferas moderadamente reductoras. Aunque donde conseguiremos, sin duda, los mejores resultados, es en un horno de leña. Lo que no significa que necesitemos cocer en un gigantesco horno “noborigama”, sino que podemos reproducir estos efectos en pequeños hornos, con cocciones de apenas 10 a 15 horas.

Actualmente hay también ceramistas que desarrollan estas técnicas en obras escultóricas.

Cerámica Bizen

Jarra de agua, Periodo Momoyama. Puede verse el efecto “Goma” (“semillas de sesamo”) con tapa de laca negra y caja de madera. Alto, 17,2 cm. The Ulrich Vollmer Collection of Japanese Pottery.

Cerámica de Álvaro Villamañán

Pieza con efecto “hidasuki” de Álvaro Villamañán


Fotografías de diversas fuentes utilizadas exclusivamente para la difusión de la cerámica. Si detecta algún conflicto de derechos, por favor, informe a la dirección de Infocerámica.

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