Obituario. José Antonio Sarmiento (1956-2022)

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Jose Antonio Sarmiento

Hace unos días conocimos la triste noticia del fallecimiento de José Antonio Sarmiento, un artista que marcó algunos hitos que quedarán ya para siempre en la memoria de la cerámica en España

Existen diferentes tipos de creadores. Están los que entienden que el artista debe ser alguien especial, mediático, conocido y admirado, alguien que opine de todo y cuyos más pequeños actos se reconozcan como la «cima de la creación»…; y también están los artistas callados, los que consideran que su compromiso es con la obra, con su conciencia, con la historia. Quienes trabajan para alimentar su propio ego en ocasiones esconden así su propia inseguridad; José Antonio no necesitaba alimentar egos: tenía la seguridad que da ser fiel a si mismo.

Su trayectoria vista en perspectiva fue, además de brillante, coherente. Siempre entendió la cerámica como una forma de arte que aúna diferentes conceptos: historia y artes populares, filosofía y pensamiento contemporáneo, técnica y respeto por materiales y procesos, y, por encima de todo, poesía como búsqueda de la verdad del arte.

Los hitos que marcaron la actividad cerámica de José Antonio Sarmiento  y que, como decíamos al principio de este escrito, quedarán ya en la historia de la cerámica de nuestro entorno, se podrían resumir en el que fue, sin duda, uno de sus mayores empeños. Temprano en su carrera descubrió la acción del fuego como una de las «marcas» distintivas de la cerámica. Y, consecuentemente, se interesó por la forma primigenia de conseguir esa acción del fuego, que no es otra que la utilización de hornos de leña. Utilizó técnicas como el Hikidashi y las cocciones de sal y soda, construyó un horno de leña de dos cámaras y finalmente, después de una estancia en Japón con el maestro Ryoji Koie, construyó, en San Cibrián de Ardón (León), su gran horno anagama-noborigama, de cuatro cámaras, la «herramienta» que le proporcionaría años de aprendizaje, especialización, descubrimientos y resultados.

En el año 2000, la construcción de un horno de estas características era sin duda una aventura, no solo por las dimensiones del proyecto, sino también por la necesidad de educar el gusto, ya que apenas existía el conocimiento de este tipo de cerámica. Fueron años en los que José Antonio Sarmiento desarrolló una obra en cerámica que, aunque en otras partes del mundo constituía uno de los movimientos cerámicos más dinámicos, en España no era conocido o apreciado como se merece. Los que nos dedicamos a las cocciones de leña, y el colectivo de ceramistas en general, tenemos una deuda con José Antonio.

Pero no fueron solo las cocciones de leña. En los últimos años, en los que vivió en Gotemburgo (Suecia), su obra cerámica retomó el uso de la baja temperatura, la sencillez técnica de los engobes y barnices transparentes que nos llevan a una reinterpretación de la alfarería tradicional, también la poética de la porcelana y los esmaltes celadón y, como muestra de su incansable búsqueda, también la pintura. Hace apenas unas semanas se pudo ver en la galería River City, de Gotemburgo, la exposición titulada «Entre las nubes». Qué mejor despedida para un artista como José Antonio Sarmiento que decir adiós con una muestra junto a la que fue su compañera desde hacía ya muchos años, Helena Andersson.

Quienes tuvimos la suerte de compartir cocciones con José Antonio sabemos lo que le debemos, sabemos lo que aprendimos; quedará así «entre las nubes» para siempre, presente en cada cocción.

Wladimir Vivas


 

 


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2 comentarios

  1. Oriol Caqlvo on

    Lo conocí hace años. Creo que tenia la Galeria Azul y quién se ocupaba de hacerle un poco de promoción era su hermana, a la que acompaño en el sentimiento de dolor.
    Es cierto lo que dice el texto, en el sentido de ser un autor callado y discreto que merece un mayor reconocimiento en el mundo de la cerámica española.

  2. Estimado Wladimir: me ha emocionado mucho leer tu semblanza sobre mi querido hermano. Gracias por tu sensibilidad y reconocimiento. Puedo decirte, con absoluta seguridad, que el ser o no ser comprendido en su momento no es algo que le preocupara demasiado, aunque hubiese sido más placentero. Como sabes, y bien has dicho, José-Antonio ha sido una persona de fuertes convicciones; siempre dispuesto, contra viento y marea, a seguir adelante sin desfallecer.

    Más la vida es corta y a veces nos juega estas malas pasadas. Se nos ha ido antes de tiempo ya que aún le quedaba mucho por hacer. De todas formas ha sido una suerte para él poder estar activo, al pie del timón, hasta muy poco antes de su partida. Así pues, os aseguro que se fue consciente y muy tranquilo de haber hecho todo lo que estaba en su mano. Lo demás, el reconocimiento y otras vanidades, siempre lo consideraba totalmente ajeno a su competencia; aunque siempre se lo agradeció hacia quienes se lo manifestaron. De la vida solo le preocupaba lo realmente importante: el amor verdadero (a la naturaleza y a las personas) y el arte. Y a sus amores dedicó su vida.

    Ahora que ya es totalmente libre seguro que podrá, sin fronteras, dar ánimos a quienes con su trabajo emprendan una búsqueda a través del lenguaje de los cuatro elementos de la naturaleza. Cuando algo salía mal o no salía a su gusto, con su talante tranquilo decía: “no pasa nada, para la próxima ya sabemos lo que no hay que hacer”. Siempre pensaba que su próxima obra sería mejor que la anterior, o que como poco estaba en el camino de mejorar. Y seguramente en eso residió su fuerza de coloso, su ánimo incansable, su seguridad en sí mismo (sin pararse en lo anecdótico y sin pretender dar lecciones).

    Amigo Wlady, como dices, José-Antonio “Among the Clouds” permanecerá para quienes queramos verle. Con su sonrisa le vemos cruzar los dedos y deciros, a quienes continuáis con este empeño: !Qué sea buena” [la hornada].

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