
El hallazgo de restos de leche animal en varias vasijas de cerámica provistas de pequeños pitorros, auténticos «biberones» de arcilla de hace unos 3.000 años, demuestra hasta qué punto la cerámica podía desempeñar funciones directamente relacionadas con la vida cotidiana. Estos recipientes habrían permitido adelantar el destete y constituyen un interesante ejemplo de cómo una innovación cerámica podía tener consecuencias importantes en la alimentación y en la organización de la vida familiar
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