
Ayer, último día de 2025 falleció en la localidad de Alboraya, donde tenía su residencia y su taller, el gran maestro Enric Mestre, que fuera sin duda una de las más importantes personalidades de nuestro arte desde mediados el siglo XX
Enric Mestre (Alboraia, 1936-2025)
Wladimir Vivas
“La vida es así”: una frase vacía, un tópico; una obviedad sí, pero que define bien la necesidad de resignación. Así es la vida…, terminas de redactar un montón de felicitaciones de año nuevo, en algunas ocasiones de forma un tanto automática, y de pronto, casi sin avisar, te ves escribiendo un obituario que desde luego no puede ser superficial, ni dejarte indiferente. Es, en este caso más si cabe, un obituario difícil de hacer ( ¡y mira que es fácil escribir cosas buenas de Enric Mestre!), porque es siempre difícil despedirte definitivamente de alguien a quien tanto has admirado.
Debía ser a mediados de los años ochenta en una exposición en Madrid, en aquella pequeña Galería Sargadelos, cuando ví por vez primera una obra de Enric Mestre, desde entonces ya no dejé nunca de sentirlo como un faro, como un punto fijo que servía de referencia: podías tener dudas sobre muchas cuestiones relacionadas con la cerámica, pero la obra de Enric siempre estaba para recordarte lo que debe tener una escultura cerámica, lo que es el compromiso con el arte y con tu propia obra, con tus ideas.
También sus palabras, incluso simplemente charlando en una sobremesa, te ofrecían pequeños detalles que parecían sin importancia, pero que escondían una forma de entender el arte (o quizá también la vida): hay que trabajar siempre, a diario, sin esperar la inspiración; hay que pensar lo que quieres y después hacerlo sin desviarte; debes buscar la perfección en las líneas, especialmente en las líneas rectas, que son las que dan fuerza, las que dan expresión… (cito de memoria, no es este el momento de hacer un estudio sobre su trabajo).
Cuando fallece un artista solemos pensar que, al menos, nos quedan sus obras. En el caso de Mestre esto es cierto, cómo no, pero no es menos cierto que ahora mismo solo puedo decir que, de corazón, siento que la cerámica en España ha quedado definitivamente huérfana.

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