
Vasija denominada «suienmon» (motivo de llamas y agua), encontrada en el yacimiento de Andoji, Período Jomon Medio (aprox. 3.500-2.500 a. C.).
Hace unos 13.000 años comenzó en Japón el conocido como Período Jōmon, que se considera el nacimiento de la cultura japonesa, caracterizada por la importancia de la cerámica como elemento de unión y desarrollo en común y que es una de las más antiguas del mundo, además de extremadamente sofisticada para su época
El nacimiento de la cerámica en Japón
Wladimir Vivas
Las islas del archipiélago japonés estuvieron inhabitadas durante más de 30.000 años, hasta que llegaron los primeros habitantes cazadores-recolectores durante el paleolítico. Aproximadamente hace unos 13.000 años, las condiciones climáticas permitieron el nacimiento del periodo Jōmon (circa 14.500-300 a.C.), que está considerado como el principio de la cultura japonesa, que coincide con las primeras manifestaciones de cerámica producida por estos pueblos que ya comenzaron en ocasiones a tener asentamientos fijos, especialmente en la costa, donde además comenzaron a aprovechar las riquezas que proveía el mar.
La cerámica Jōmon figura entre las manifestaciones cerámicas más antiguas conocidas, coincidiendo en fechas con otras cerámicas primitivas. El término Jōmon puede traducirse como “impresión de cuerda” y hace referencia a los motivos decorativos obtenidos al presionar cordeles trenzados sobre la superficie de la arcilla aún fresca. Estas piezas, elaboradas manualmente sin torno, estaban destinadas principalmente a tareas cotidianas como la cocción y el almacenamiento de alimentos, aunque se ha destacado su carácter ritual, que se considera en ocasiones el origen de las piezas más elaboradas.
El periodo suele dividirse en seis subperiodos: Incipiente, Inicial, Temprano, Medio, tardío y Final. Además hubo también variaciones regionales, que hacen que en ocasiones se hable de diferentes culturas Jōmon. Pero todas ellas y durante los diferentes periodos de tiempo se mantiene una constante técnica, iconográfica y de estilos que hacen que estemos ante una unidad cultural.
De forma muy esquemática, se podría resumir (¡si es que se pueden resumir unos 10.000 años de cerámica!) en tres etapas: la inicial en que se desarrolla esta cultura cerámica, con vasijas de pequeño tamaño con decoraciones realizadas presionando con cuerdas o enrollando cordeles en torno a la piezas, lo que daría nombre a la cultura Jōmon, así como el uso de herramientas como piedras, maderas o conchar para crear relieves en la superficie e las piezas. Posteriormente, un nuevo calentamiento del clima llevó a gran parte de la población hacia las costas del Océano Pacífico, donde hay constancia de numerosos asentamientos permanentes en cuevas y aldeas. Este sedentarismo contribuyó a un aumento del tamaño de las piezas de cerámica. Es cuando se desarrollan las grandes e intrincadas vasijas tan apreciadas por la complejidad de sus bordes superiores y sus asas, alcanzando su máxima expresión en los célebres recipientes de “estilo flameante”, que parecen sugerir un uso más ritual que funcional, y que muestran una especialización mayor de quien las creaba, probablemente mujeres. Por último, en las etapas más tardías de la cultura Jōmon, las piezas no eran tan recargadas, volviendo a destacar la funcionalidad, especialmente en el desarrollo de tipologías que ya empiezan a ser más cercanas, como vasijas con pitorro vertedor, que anticipan lo que serán las futuras teteras, y que permiten intuir el futuro estilo Yayoi (300 a.C.-300 d.C.) que sustituirá progresivamente Jōmon.
Entre las piezas más llamativas del periodo Jōmon destacan los llamados dogū, figuras de arcilla de aspecto humanoide y rasgos predominantemente femeninos. El nombre fue introducido por los arqueólogos japoneses de la época Meiji para referirse a este tipo de representaciones. Hasta la fecha se han localizado cerca de 20.000 ejemplares, distribuidos desde la región de Kansai hasta Hokkaidō, con una cronología que abarca desde el 10.000 a.C. hasta aproximadamente el siglo III a.C. Su presencia se concentra en determinadas zonas del archipiélago, sin que haya aparecido ningún ejemplar en el oeste de Honshū ni en Kyūshū. El significado que tuvieron en su momento sigue sin estar claro: los investigadores los relacionan habitualmente con prácticas chamánicas ligadas a la fertilidad y a los ciclos de vida y muerte, aunque el debate permanece abierto. A partir de los años setenta, su poderosa estética atrajo la atención del arte de vanguardia japonés —especialmente la de Okamoto Tarō— y acabó permeando la cultura popular, desde los videojuegos hasta el manga y la televisión.
Obviemente el pueblo Jōmon realizó una gran variedad de pequeñas piezas de cerámica de tipo utilitario, desde pesas para las redes de pesca, placas y pequeños cilindros de cerámica cuya función nos es desconocida actualmente, también pequeñas máscaras y pendientes en forma de pequeños discos que posiblemente se introducían en perforaciones lobulares.
Actualmente la arqueología reconoce decenas de estilos (yōshiki), basándose en la decoración y el tipo de motivos utilizados, estos estilos generales se subdividen en tipologías locales (keishiki), con motivos decorativos específicos, que a su vez se pueden seguir subdividiendo. Realmente se sabe poco acerca del significado de los motivos decorativos, pero su desarrollo y expansión han sido vitales para el estudio de las sociedades Jōmon, ya que se han podido trazar recorridos e influencias a través de su expansión, desde motivos localizados en areas muy amplias hasta la progresiva especialización en pequeñas comunidades. Otro rasgo destacable es que en muchas ocasiones se han encontrado piezas intactas, que se dispusieron de forma ritual sin haber sido utilizadas, lo que ha significado una oportunidad inigualable para el estudio de las cerámicas y sus usos sociales.
Aunque no hay evidencias claras se cree que estas cerámicas eran realizadas por mujeres. Tatsuo Kobayashi (1937–2025), uno de los más respetados especialistas en la cultura Jōmon, destaco que en el 75 por cien de todas las sociedades, las mujeres eran las encargadas de hacer la cerámica, y solo en las sociedades en las que se utiliza el torno de pie los hombres son los encargados de realizar la producción de cerámica. En el caso de la cerámica Jōmon, dado su carácter claramente ritual además de funcional, otorgaría a las mujeres una posición muy especial en la organización de las sociedades.

Dogū. Periodo Jōmon tardío (ca. 1000–300 D. de C.). 15,6 × 18,4 × 7 cm. (Foto: MET Museum, New York).

Pieza alta. Periodo Jomon, 2500 – 500 A. de C. 42,5 × 32,2 × 32 cm. (Foto: CC0 Public Domain Designation – Art Institute of Chicago).

Vasija. Periodo Jōmon medio. c. 2500 A. de C. 32,1 × 21,6 cm). (Foto: William A. Whitaker Foundation Art Fund).

Vasija con vertedor. Jōmon tardío, ca. 1500–1000 A. de C. Encontrado en la región de Tohoku, al norte de Japón. Alto, 15,9 cm. (Foto: Public domain MET Museum).

Vasija con vertedor. Periodo Jōmon tardío (ca. 2500–1000 a. C.) 31,1 × 26 cm. Encontrado en la región de Tohoku, al norte de Japón. Alto, 15,9 cm. (Foto: Public domain MET Museum).

Vasija alta con asas decorativas. Periodo Jōmon medio (ca. 3500–2500 a. C.) 33 × 31, 8 cm). (Foto: Public domain MET Museum).

Vasija Alta con bordes decorativos. Período Jōmon Medio (c. 2500-1500 a.C.). 35,9 cm de altura. Utilizada probablemente con fines ceremoniales. Philadelphia Museum of Art.
BIBLIOGRAFÍA:
The Rise of a Great Tradition. Varios Autores. Japan Society, New York, 1991.
Inside Japanese Ceramics. Richard Wilson. Weatherhill, New York & Tokyo, 1995.
Arte asiático. Varios Autores. H. F. Ullmann, Potsdam (Alemania), 2006.
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