
Ofrecemos a continuación un extracto de este libro publicado por la prestigiosa editorial suiza Scheidegger & Spiess que, con un formato de “bolsillo”, un precioso diseño y una edición bilingüe, ofrece una entrevista con la creadora y ceramista suiza Mai-Thu Perret, que habla no solo de arte, sino también de literatura, feminismo y los procesos creativos
Dar a leer aquí la sustancia de mis conversaciones con Mai-Thu Perret equivale a construir un “palacio de la memoria”. Al principio de nuestro primer intercambio, en enero de 2025, hablamos del fenómeno de la página en blanco y de los medios que la artista emplea para esquivarlo. El juego consiste precisamente en retomar sus notas, recortarlas, reescribirlas, reordenarlas. De un esquema parcial de información escrita nace entonces un texto, ya sea para un jurado de arte o como sostén de todo un impulso de su producción, como The Crystal Frontier, proyecto de narración e instalación que la artista desarrolló durante casi quince años desde finales de los años noventa. Un texto, por modesto o matricial que sea, se construye sobre todo con un sentido espacial determinado, perceptible en la propia manera que tiene Mai-Thu Perret de recordar: “¿Cómo se llama ese libro sobre mnemotecnia? La idea es que construyes un palacio, el memory palace. En el edificio colocas tu texto, tu escrito. Vas a la cocina y encuentras la introducción, etcétera, y avanzas. Y viajando por el edificio, recuerdas tu texto. Yates, Frances Yates.”
Al término del recorrido de la memoria surge a menudo, en Mai-Thu Perret, una aliada literaria o artística. De Frances Yates, historiadora británica y autora de El arte de la memoria (1966), pasamos a la escritora y directora francesa Marguerite Duras y a su lista de la compra en Neauphle-le-Château, descrita en su recopilación La vida material (1987). Nos detenemos el tiempo necesario para evocar un modelo materno de coreografía de los recados y la asimilación por parte del niño, según Duras, del cuerpo de la madre al paisaje, al territorio, a la casa. Partimos de ahí con la fascinación que siente Mai-Thu Perret por el lenguaje y la voz “oracular”, casi incantatorio, de Duras: “Creo que no es corriente que una mujer de aquella época hablara así, con semejante autoridad. En ningún momento tienes la impresión de que dude de la autoridad de su voz, lo que la hace un poco insoportable. Y al mismo tiempo, eso la hace verdaderamente admirable porque no conoces muchas voces femeninas tan fuertes. Nunca se disculpa por nada.” ¿Es ese el primer paso para superar el mutismo del bloqueo creativo? Sin duda, afirma Mai-Thu Perret: “Nunca pensar que lo que haces es una basura.”
Su franqueza nace de experiencias: la de leer voces femeninas en literatura e historia del arte, todavía demasiado ausentes de los relatos llamados fundacionales en esos ámbitos; la de conocer la duda y atravesarla, renovando su compromiso de siempre con medios antaño considerados artesanales, como el textil y la cerámica; y la de mantenerse libre frente al material elegido para evitar las asociaciones semánticas que puede inducir, por ejemplo, el uso del bronce. “Hay signos que son más fuertes que tú, como artista. Hay que encontrar la manera de manipularlos, de navegar para no dejarte dominar por relaciones de significado que están completamente fuera de tu control. Y eso es un poco el juego, el surf entre algo que no es tan espontáneo —una forma de pensar— y, por otro lado, un impulso que a veces es muy expresivo o vital, donde simplemente quieres meter la mano en algo. Donde tienes una materia, donde trazas una línea y es realmente algo directo. Para mí, en todo caso, creo que eso es lo que hago: siempre estoy calibrando entre ‘estar cerca’ y ‘estar lejos’.” Esquivar cierto dictado de los materiales resuena con la profunda desconfianza de Mai-Thu Perret hacia toda forma de teleología, como la que rige los relatos maestros en detrimento de una coexistencia de relatos plurales, revisitados o potenciales.
Fin, pues, del espíritu totalizador, que no tiene cabida en su práctica ni en su pensamiento. Lugar para el ajuste continuo al presente, donde “siempre es un instante tras otro” y donde “cada instante tiene su propia respuesta”. Así sucedió con nuestros encuentros, cuatro veces a lo largo de nueve meses, que comenzaron en el estudio que comparte con John M. Armleder en Ginebra. Los temas de conversación y los azares del momento se fueron nutriendo mutuamente. Una mañana, la edición impresa del New York Times aguarda empapada, ilegible, en el umbral de la puerta. Es el día después de la investidura presidencial estadounidense, y la tentación es grande de leer en ello el naufragio de un espacio a la vez simbólico, vivido y muy querido por Mai-Thu Perret. Ella evoca cómo el inglés llega pronto a su vida, en la escuela internacional donde sus padres, de origen vietnamita y franco-suizo, la inscribieron, y cuánto la cultura anglosajona se convierte desde entonces en un espacio otro para la adolescente que decide hacer de él su itinerario en la Universidad de Cambridge: “Me gusta la idea de Gilles Deleuze de que el inglés no es una lengua patrimonial, que es como la hierba, crece en todas partes, no crea raíces, corre.” Apunta ya en esa época, a través de la lectura de James Joyce, Jack Kerouac y revistas como ID, The Face o Melody Maker, la polinización de los intereses de Mai-Thu Perret por la contracultura y las heterotopías. Tomar prestada una lengua distinta a la de sus primeras palabras la abre a la cuestión, vinculada al exilio, de no ser tomada a su vez en préstamo por la cultura dominante. Como Stephen Dedalus, el protagonista principal de Retrato del artista adolescente (1916), se apodera de varios lenguajes —la escritura, el arte, la comisariado— para crear espacios de expresión impregnados de las nociones de colectividad y pertenencia, de combatividad y sororidad.
A esta polifonía de medios y relatos, conjuga una predisposición a restituir el atisbo de una situación antes que la intriga. La escritora británica Zadie Smith, compañera de estudios universitarios, le dirá en el momento de intercambiarse fragmentos de escritura: “Tú, en realidad, eres buena para las postales.” No hay dureza en esa observación, sino la lucidez de que Mai-Thu Perret prefiere “decir el momento” y “restituir la atmósfera” en su trabajo. Lo atestigua, en particular, su manera de titular sus obras citando kōans y de preservar así la autonomía del objeto, libremente asociado a un título que nunca podría resumirlo ni explicarlo. La dinámica entre lo alter(nativo) y el para(texto) recorre su trabajo, perceptible por un lado en su impulso a revisitar las formas y las narraciones del modernismo clásico para reafirmar la vitalidad de figuras como Sophie Taeuber-Arp o Varvara Stepanova; y por otro, en su amor por la nota a pie de página y el glosario, donde viven otros universos de conocimiento, al margen de la historia, al abrigo del margen.
De la cerámica, otra “sala de estar” a la que regresa regularmente nuestra conversación a lo largo del tiempo, Mai-Thu Perret aprecia tanto el gesto sabio forjado a fuerza de repetición como el esmaltado aleatorio, una suerte de avance a oscuras respecto al resultado final. Y poco importa si el paso por el horno exige cortar en la materia, romper la imagen inicial o el modelado primero: es “la continuidad más allá del corte” lo que debe primar. Así, del mismo modo que la poesía del objeto sobrevive al imperativo técnico, Mai-Thu Perret trabaja en la persistencia de las libertades frente al control, pieza a pieza, una exposición a la vez, un libro tras otro.
Sarah Burkhalter
Texto de Introducción
Nacida en Ginebra en 1976 y de ascendencia franco-vietnamita, Mai-Thu Perret combina la cerámica, la instalación, el cine, la escultura, la pintura y los textiles en su obra, que se basa en una afinidad original por la escritura y la narración. Se inspira en las genealogías artísticas e históricas de la vanguardia, así como en el zen y la literatura feminista, para crear objetos, espacios y performances en los que la antropología y la historia política dan lugar a intrigantes heterotopías.

Información:
Mai-Thu Perret And Each Moment Has Its Own Response
Sarah Burkhalter, Julie Enckell y Federica Martini
Edición bilingüe en inglés y frances
100 × 150 mm
Encuadernado en rústica, 120 páginas
Precio: CHF 15.00
Enlaces:
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Contacto:
Scheidegger & Spiess
Niederdorfstrasse 54
8001 Zurich – Suiza
Email: info@scheidegger-spiess.ch
Web: www.scheidegger-spiess.ch



