Escola de Cerámica de la Bisbal - Cursos de Verano - Fang Cuit 2019

Kukuli Velarde

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La obra de Kukuli Velarde es profundamente personal, no porque se componga de claves subjetivas e indescibrables, más bien al contrario: como la de cualquier persona, la vida de un artista se compone de un bagaje que afecta y condiciona, o al menos influye, cada aspecto de su vida o su percepción del mundo.

Y en Kukuli Velarde este bagaje es perfectamente reconocible. En ocasiones, quizá por afinidad cultural, las claves se identifican de forma clara, y  esto nos puede llevar a pensar que la obra no será apreciada en su justa medida por los espectadores que no compartan esas claves. La realidad nos demuestra que esto no es así: la creación artística trasciende las particularidades de su lenguaje, esas “particularidades” que nos parecieron esenciales son solo la anécdota que sustenta la esencia de la obra creativa.

La obra artística de Kukuli Velarde nos remite inmediatamente a una serie de referencias reconocibles para los latinoamericanos y los españoles, como son las esculturas de diferentes civilizaciones precolombinas o la pintura de la denominada “Escuela de Cusco”, pero también las referencias sociales y culturales, como son la situación de la mujer, la sexualidad o las relaciones entre las culturas y los pueblos indígenas, no siempre ejemplares.

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“Saquéame, papi / Plunder me, baby”

por Kukuli Velarde

Cholibiris nunca bonus, si bonus nunca perfectis, si perfectis, siempre cholibiris
Cholibiris never bonus, if bonus never perfectis, if perfectis, always cholibiris
Tulio Loza 

Kuchita Rimapallamuy
Anda y háblale al chancho
Victoria Cano Díaz

Un grupo de coloridos bailarines pasa por nuestro lado hablando y riendo en Quechua. Yo tengo solo diez años y quiero saber lo que están diciendo. Le pregunto a Lorenza, mi niñera, una muchacha de dieciséis años oriunda de un pequeño pueblo de los Andes del Perú. Su mano derecha se mueve nerviosamente frente a su rostro como si ahuyentara el fantasma de algún ancestro inoportuno, mientras que mirándome con enojo repite como un mantra una lección que, supongo, debe ser aprendida: “yo –dice– no hablo quechua”. Su voz, teñida de quinientos años de colonización se resquebraja atrapada en su garganta, mientras trata, desesperadamente, de suavizar su acento.

Lorenza, cuando Cristobal Colón demostró la ignorancia de Europa, legiones de aventureros llegaron para emprender la conquista del “Nuevo Mundo”. El intercambio que se buscaba era muy simple: sus avances filosóficos, sociales y económicos por oro y plata, su “cultura” por nuestros “recursos naturales”. Supongo que estamos caminando por el mundo sucios y desnudos, pecadores y hasta un poco estúpidos, necesitados de avanzar a una mejor esfera cultural.

¿Fue ese intercambio bueno para ti, Lorenza?Los insultos, los desprecios, la falta de oportunidades, la desesperación, la pobreza ¿valen la pena? ¿Por qué buscaste la seguridad en una realidad donde solo se habla español? ¿Qué te hizo sentirte inadecuada e inferior? ¿Te daría orgullo saber que las obras de arte de autores precolombinos son preciados objetos de colección, bellamente exhibidos en los mejores museos del mundo occidental, sin duda muy respetados y muy admirados… botines de guerra?

Lorenza, me apena que muchos crean que el trueque valió la pena mientras tú eres invisible dentro de una sociedad neurótica que frenéticamente niega lo que el espejo delata. Te dedico este trabajo: una instalación de piezas de cerámica que recuerdan el arte precolombino en vitrinas de museos antropológicos. Estas piezas se han despertado y son conscientes de ser observadas. Puede que estén atrapadas, alejadas de su contexto y despojadas de todo significado. Cada una está titulada con nombres peyorativos, los mismos que tú, y muchos como tú y como yo hemos sufrido a causa de nuestra ascendencia indígena. Todas estas piezas tienen mi cara porque yo tenía que convertirme en cada una de ellas para reclamar con propiedad su identidad y tomar los epítetos con desafío. Muestran en sus actitudes y gestos un espíritu rebelde, aquel que nunca debería abandonar nuestros corazones. Ya no son peones pasivos de su propia historia. Ellas, Lorenza, somos nosotros.

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Kukuli Velarde nació en Cusco (Perú) en 1962 y se trasladó, siendo ya una mujer adulta, a los Estados Unidos, donde vive y trabaja. Considera que su cultura es el producto del encuentro violento entre dos corrientes culturales: el europeo y el mundo indígena y el posterior contexto cultural “definido, redefinido y atormentado por las influencias simultáneas de épocas precolombinas, coloniales y republicanos”.

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Kukuli Velarde

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Se prohíbe el uso o reproducción del texto y las fotos, que se publican en Infocerámica con permiso de la autora, a quien agradecemos su colaboración. Este artículo se publica exclusivamente para la promoción de la obra de la artista, queda prohibida su reproducción sin permiso expreso del autor. El texto de Kukuli Velarde se publicó en el catálogo de la exposición “Patrimonio. Kukuli Velarde”, con motivo de su exposición en la Galería Germán Krüger Espantoso, de Lima, y editado por el Instituto Cultural Peruano Norteamericano y Barry Friedman Ltd. (2012).

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1 comentario

  1. Edel Rzepka on

    Excelente, ha reconvertido la ceramica tradicional peruana de los huacos eroticos en arte contemporaneo… Es una gran ceramista y artista.

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